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/Ellitoral.com.ar/ Ciudad

El solar de la Cruz de los Milagros albergó al primer cementerio público de la ciudad

En las inmediaciones de las calles Salta y Mariano Moreno se ubicó el primer camposanto capitalino. Con la pandemia de fiebre amarilla, en 1871 se habilitó el actual predio del San Juan Bautista. En 1910 se demolieron los mausoleos y en la actualidad no quedan vestigios de las obras. 
Cementerio. El cementerio de la Cruz de los Milagros se ubicó entre 1826 y 1910 en la esquina de las calles Moreno y Salta.
Exhumación. Hasta 1910 los restos de Genaro Berón de Astrada estuvieron en el cementerio de la Cruz.
Monumental. El camposanto de la Cruz contaba con mausoleos de mármol y obras de gran tamaño.

A lo largo de sus 432 añoslas calles de la ciudad de Corrientes encierran múltiples de historias, anécdotas y testimonios que forman parte del patrimonio cultural, y aunque el paso del tiempo borró la presencia física de obras y monumentos que supieron ser marcas urbanas de la vida de los correntinos de una época, los pocos registros permiten rememorar y traerlas a la actualidad. Uno de los puntos más emblemáticos del siglo XIX fue el primer cementerio público de la ciudad, que se encontraba en el solar de la iglesia de la Cruz de los Milagros, más precisamente en la esquina de las calles Salta y Moreno, y que durante 40 años recibió tanto a los restos de los ciudadanos como a los cortejos fúnebres locales, hasta que debió ser clausurado en 1871 por la pandemia de fiebre amarilla y reemplazado por el actual camposanto San Juan Bautista.

El cementerio de la Cruz de los Milagros fue íntegramente demolido en 1910 y en la actualidad no queda vestigio alguno en las inmediaciones de la iglesia donde se encuentra custodiado el “madero milagroso”.

Desde su fundación hasta entrado el siglo XIX los cementerios de la ciudad de Corrientes se ubicaban en los predios de la iglesia matriz (demolida en 1874 y donde actualmente se encuentran la Legislatura y la Casa de Gobierno) y de los conventos de La Merced, San Francisco y Santo Domingo. Según señala el especialista y director del Museo Histórico de Corrientes “Teniente de Gobernador Manuel Cabral de Melo y Alpoín”, Miguel Fernando González Azcoaga, el crecimiento urbano en los alrededores del solar fundacional de la plaza 25 de Mayo hizo que los camposantos quedaran dentro del ejido y generó la necesidad de un nuevo cementerio público en las afueras.

En su libro “Las muertes de Corrientes”, González Azcoaga explica que en 1826, el gobernador Pedro Ferré determinó la creación del primer cementerio público en las afueras del centro de la ciudad: el predio elegido fue el solar de la iglesia de la Cruz de los Milagros, edificio que se erigía desde 1730 y que contaba con su camposanto desde inicios del siglo XIX, más precisamente desde 1808. El cementerio de la Cruz de los Milagros se ubicaba en el costado derecho del modesto edificio, más precisamente en la zona hoy limitada por las calles Moreno y Salta.

El cementerio de la “cruz milagrosa” fue creado formalmente el 15 de septiembre de 1827 a través de la Ley N° 174 y fue habilitado formalmente el 16 de julio de 1831 estableciendo que todos los entierros ya no podían realizarse en terrenos linderos a las iglesias céntricas sino debían hacerse en el camposanto público oficial.

Importantes obras

Según los datos del historiador Florencio Mantilla, desde 1827 el cementerio de la Cruz de los Milagros albergó importantes mausoleos: las obras fueron de una arquitectura italianizante con “medianaranjas, pináculos, pilastras, aberturas de hierro forjado y posiblemente criptas conformes al uso de la época”, así como también se ubicaban lápidas de mármol de carrara. Asimismo, se desconoce si algunas de las obras fueron trasladas al actual cementerio San Juan Bautista luego de su completa demolición.

Los registros históricos de la época relatan que el cementerio de la Cruz de los Milagros contaban con muros de cuatro varas de alto (aproximadamente unos tres metros de alto) y en 1854 se ampliaron las murallas de los terrenos, pero en 1860 comenzó a surgir la necesidad de contar con otro camposanto conforme al desarrollo urbano de la ciudad.

Cementerio desbordado

Los historiadores de la época y actuales señalaron que la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) sumó más entierros en el cementerio, situación que se agravaría en 1869 con la aparición de un brote de “cólera morbus asiático”, lo cual hizo que las autoridades señalaran que el camposanto de la Cruz estaba “infectando a la ciudad”, según expresó González Azcoaga.

Pero la situación catastrófica se vio con la llegada del brote de fiebre amarilla (acabó con el 10% de la población de la ciudad de ese entonces) que a fines de 1870 hizo que el cementerio de la Cruz de los Milagros se encuentre totalmente colapsado ante la cantidad de víctimas fatales. La saturación del terreno hizo que en 1871 las autoridades de la época, encabezadas por el gobernador Pedro de Igarzabal, tomaran la determinación de clausurar el cementerio e iniciar la rápida adecuación del terreno conocido como San José, ubicado al suroeste de la ciudad pasando el arroyo Limita, actualmente nombrado como cementerio San Juan Bautista.

El 14 de enero de 1871 el cementerio de la iglesia de la Cruz de los Milagros fue clausurado y a partir de 1873 se llevaron a cabo las exhumaciones  y el traslado progresivo de los cuerpos hacia el nuevo camposanto San Juan Bautista. En 1884 se dictó el cierre total del terreno funerario y en 1910 el Gobierno determinó la demolición total de los mausoleos, nichos y lápidas, de las cuales no quedaron más que algunos pocos registros fotográficos. 

(FC)

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