La prolongada sequía generó una muy escasa disponibilidad de agua en los perfiles de los suelos que, además de provocar altas pérdidas en la producción de trigo, generó retrasos en la siembra de cultivos de verano (maíz, soja y girasol) y obligó a pensar en los manejos tardíos. Fertilizar Asociación Civil planteó en este escenario restrictivo cómo “la nutrición de cultivos contribuye a sortear la restricción de humedad”.
En este orden, la gerente ejecutiva de la entidad, María Fernanda González Sanjuan, aseguró que “manejando la nutrición, se puede mejorar la eficiencia de cada gota que cae”. Y más enfáticamente: “cuando el escenario de restricción es por agua, es importante enfocarnos en la agronomía, para comprender cuál es el aporte de cada tecnología y manejarla adecuadamente. Cuando los cultivos están mejor nutridos generan más kilos de grano por cada milímetro llovido. Eso se llama eficiencia de uso de agua”.
El coordinador del Comité Técnico de Fertilizar y docente de la UNLPam, Martín Díaz-Zorita y el Coordinador Técnico de la asociación, Nicolás Rouillet, compartieron las bases científicas que respaldaron esas afirmaciones y dieron recomendaciones para la nutrición de los cultivos de verano relacionadas al uso del agua.
Esta relación positiva mejora en condiciones adecuadas de nutrición por lo que a una misma cantidad de agua disponible se produce más cuando los nutrientes disponibles no limitan el crecimiento de las plantas. Aclaró que “en maíz, la fertilización combinada de fósforo y nitrógeno genera mayor cantidad de raíces y más profundas: más suelo para que exploren las plantas. Al nutrir estamos ampliando el suelo”. En soja, “la fertilización con fósforo permite formar más nódulos. Es más energía para las plantas y así más sustento para la nutrición nitrogenada desde el aire, la columna vertebral del cultivo”.
También sostuvo que “la estrategia de aplicación es clave” y pasa por elegir la fuente correcta (qué nutriente hay que aplicar definido por el diagnóstico ambientado o inteligente del sitio); el lugar correcto (¿en superficie o incorporado en el suelo?); elegir el momento correcto (¿antes de sembrar o con el cultivo en crecimiento?) y luego la dosis del fertilizante a aplicar apoyados en el diagnostico con indicadores de suelo y de productividad.
El cierre de la jornada lo realizó el presidente de Fertilizar AC, Francisco Llambías, quien señaló que la actual campaña agrícola "está condicionada por varios factores de la coyuntura local e internacional”.
La situación local está afectada por una severa sequía, así como por las restricciones a las importaciones de fertilizantes y materias primas para su fabricación local. Ambas restricciones impactan en el normal desempeño de los cultivos: la sequía afecta la disponibilidad de agua y las importaciones a la disponibilidad de nutrientes. “Ambas situaciones ponen en riesgo los rendimientos de los cultivos y la producción de alimentos, con impacto en la salud del suelo y por supuesto en la generación de divisas", expresó Llambías.