Sorpresivamente, la jueza María Eugenia Capuchetti decidió ayer delegar en manos de la fiscalía la causa por el atentado a Cristina Fernández, ocurrido hace casi tres meses. La investigación quedará ahora en manos del fiscal Carlos Rívolo, que ya impulsa el expediente.
Pero cae en un momento clave: la querella de la vicepresidenta reclamó en durísimos términos ante la Cámara Federal el apartamiento de la jueza a quien, dicen, ya no le confían.
Es más, en la audiencia de ayer, el abogado José María Ubeira, representante de CFK, aseguró: “Si le pasa algo a la Vicepresidenta o a sus hijos, la magistrada será responsable”. “Si queremos enderezar el rumbo de este asunto, apartar a Capuchetti podría ser el comienzo”, dijo.
“Está todo roto”, dijo una fuente de la investigación a Infobae. “¿Y así cómo se puede avanzar?”, añadió. Lo cierto es que la estrategia de la jueza fue delegar la investigación al fiscal Rívolo, justo cuando la querella presentaba sus fundamentos en la Cámara y pedía allí las “medidas urgentes” de prueba que ya se habían ventilado por redes sociales.
(EN)