Se denomina sitio de Buenos Aires al cerco militar impuesto entre el 6 de diciembre de 1852 y el 13 de julio de 1853 a la Ciudad de Buenos Aires por las fuerzas milicianas de fortines situados al sur del Río Salado del Sur (hoy en día el territorio donde se hallaban dichos fortines forma, políticamente, parte del interior de la Provincia de Buenos Aires). Los militares de esos fortines eran en su mayoría federales y, por tanto, leales al Partido Federal. Ese sitio de los fortines o fuertes fue reforzado por fuerzas militares provenientes de la Confederación Argentina.
Las fuerzas sitiadoras se oponían a la política del Estado de Buenos Aires, que por la revolución del 11 de septiembre de 1852 se había separado de la Confederación Argentina, en rechazo a los términos del Acuerdo de San Nicolás, que regulaban las condiciones en que sería sancionada la Constitución Argentina de 1853. En concreto, Buenos Aires se oponía a perder la preeminencia que había tenido desde fines del siglo anterior sobre las demás provincias argentinas, debido a su puerto. (Rosas lo manejaba a su antojo, para él)
Soborno de John Halstead Coe - El comodoro comandante de la escuadra de la Confederación Argentina, aceptó un suculento soborno para entregarla al Estado de Buenos Aires.A fines de abril, el general Urquiza había aprovechado la venalidad de los comandantes navales porteños para comprar su defección de la causa de Buenos Aires, y tras la derrota de la escuadra porteña al mando del polaco Floriano Zurowski por la flota nacional comandada por Martiano Cordero en el combate de Martín García (1853), había podido cerrar por completo el bloqueo de Buenos Aires. Aunque los propios oficiales de la escuadra confederal, empezando por John Coe, permitían pasar ciertos buques a cambio de jugosos sobornos, el bloqueo naval parecía aumentar la presión contra la ciudad sitiada.
La estrategia de Urquiza, de sobornar la flota porteña, le jugó en contra el 20 de junio: el comandante de la flota confederal, John Halstead Coe, se vendió por una enorme suma de dinero a los porteños, y les entregó casi toda la flota.
El fracaso del bloqueo causó un enorme efecto desánimo en las tropas sitiadoras. Y unos días después, el general Flores, que había abandonado el sitio, regresó al norte de la provincia y anunció que reconocía las autoridades de la ciudad; llevaba consigo una enorme suma de dinero, con la que compró buena parte de las tropas de Lagos. Buena parte del resto de las tropas federales desertaron y simplemente se marcharon a sus casas.
Para evitar que la deserción y la corrupción se extendieran a las fuerzas venidas de Entre Ríos, el 13 de julio, Urquiza abandonó el sitio de Buenos Aires, seguido del propio general Lagos (El general Hilario Lagos fue un militar que participó en la Batalla de Caseros y el Acuerdo de San Nicolás, eventos que sentaron las bases para la Organización Nacional de Argentina y la sanción de la Constitución de 1853, ahora lo siguió a Urquiza y parte de sus tropas, se embarcó hacia Paraná. ?
Buenos Aires, ciudad sitiada - Pese a su importancia política y estratégica, y a la cantidad de guerras exteriores y guerras civiles en que su gobierno se vio envuelto a lo largo del siglo xix, la ciudad de Buenos Aires fue sitiada en pocas ocasiones. Las principales razones de esto se deben a que la mayor parte de las guerras civiles argentinas se lucharon con fuerzas preponderantemente de caballería, arma que no resulta muy útil para establecer sitios sobre ciudades. Por otro lado, en medio de una llanura despoblada, la Ciudad de Buenos Aires resultaba muy difícil de defender frente a un ataque masivo de tropas bien armadas y decididas.
La primera vez que Buenos Aires fue sitiada ocurrió durante las Invasiones Inglesas, entre el 3 y el 5 de julio de 1807. La segunda vez fue durante la revuelta del coronel Manuel Pagola, entre el 1º y el 5 de octubre de 1820. La ciudad fue sitiada por tercera vez durante el efímero gobierno de Juan Lavalle por las tropas de Juan Manuel de Rosas, entre el 27 de abril y el 26 de agosto de 1829. Y también fue sitiada entre el 11 de octubre y el 4 de noviembre de 1833, durante la revolución de los restauradores.
Con posterioridad a este sitio de 1852, la ciudad sería sitiada dos veces más: la primera, entre el 30 de octubre y el 11 de noviembre de 1859, entre la llegada de los vencedores de la segunda Batalla de Cepeda y la firma del Pacto de San José. El último sitio de Buenos Aires ocurrió durante la crisis militar que llevaría a la Federalización de Buenos Aires, entre el 17 de junio y el 1 de julio de 1880.
No obstante, por su importancia histórica y por su duración, el principal sitio de Buenos Aires recordado en la fue la historia fue este ocurrido durante los años 1852 y 1853.
Consecuencias - Desde entonces, el Estado de Buenos Aires -que sancionaría una constitución en 1854 - se mantuvo separado del resto del país. Sus dirigentes oscilaron entre oficializar la independencia nacional del Estado y la pretensión de que ellos representaban a toda la Nación.
La Constitución Argentina eligió su primer presidente al general Urquiza, que gobernó hasta 1860 con cierta estabilidad política, pero enfrentando serios problemas económicos, y resignando muchas de las funciones de gobierno en los gobiernos provinciales. Desde entonces reinó una relativa paz entre Buenos Aires y la Confederación. Una Paz y calma que los porteños aprovecharon para aumentar su influencia en las provincias, valiéndose de su indudable superioridad comercial y financiera debido a supuerto y aduana.
La batalla de Cepeda de 1859, obligó a Buenos Aires a aceptar la Constitución Nacional, pero esta no fue una solución definitiva, ya que la inestabilidad propia del gobierno del sucesor de Urquiza, Santiago Derqui, y el avance de los amigos de Buenos Aires en varias provincias del interior llevaron a un nuevo enfrentamiento, en la batalla de Pavón. La victoria de los porteños en ésta causó la disolución del gobierno de la Confederación, y la asunción temporaria del poder nacional por parte del gobernador porteño Bartolomé Mitre. Durante este gobierno provisorio, las fuerzas de Mitre invadieron más de la mitad de las provincias del interior, y reemplazaron a sus gobiernos federales por otros liberales.
Cuando Mitre asumió la presidencia de todo el país, en octubre de 1862, logró finalmente los objetivos que auspiciaba la Constitución Nacional: la organización constitucional del país.
Pagar la coima - Ahora le tocaba a Francisco De las Carreras, el secretario de Hacienda, reunir la cifra prometida al Comodoro Coe y a sus oficiales. La suma pactada ascendía a 22.000 onzas de oro. Enorme, aunque no imposible de conseguir. De las Carreras llamó a su pariente Ambrosio Plácido Lezica, un poderoso financista, a fin de reunir al grupo de prestamistas que facilitaría la suma. Este, después de escucharlo, lo miró por un largo rato y con voz calma dijo: "Yo me haré cargo". Media hora más tarde se hacía presente con varios baúles que contenían las 22.000 onzas de oro. Los miembros de la Junta quedaron sorprendidos con la rapidez con la que el dinero había aparecido. ¿Dónde guardaba Don Ambrosio tamaña fortuna? Mejor ni preguntar.
A los pocos días, la Cámara de Diputados dio la orden de emitir veinte millones de pesos para saldar la deuda con Ambrosio Lezica, que continuó sus actividades como proveedor del Ejército porteño. Coe recibió un millón de pesos papel y 3.000 onzas de oro . Al comandante José María Pinedo le entregaron 400.000 pesos, que repartió entre los oficiales y la tropa de su nave, "El Federal". Manuel Rojas, Federico Leloir y Guillermo Turner recibieron 2.000.000, 1.000.000 y 350.000 pesos respectivamente, sumas que también repartieron entre sus hombres.
No todos aceptaron los sobornos - A los hermanos Cordero fue necesario arrestarlos a punta de pistola, ya que no hubo forma de que "entraran en razones". Encadenados, fueron conducidos a Paraná.
Las naves confederadas fueron llegando a la rada interior del puerto de Buenos Aires. "El rayo" atracó primero, el 18 de junio. Pinedo, al mando de "El federal", arribó horas más tarde. Turner se presentó a bordo de "El enigma" para informar a las autoridades que el resto de la flota confederada habría de arribar horas más tarde para entregarse a los porteños. "El Correo", el vapor "Merced", "Constitución" y los veleros "Maipú" y "Once de Septiembre" fueron anclando frente a la ciudad con el paso de las horas.
John Halstead Coe emprendió el retorno a su país natal "Jamestown", (Este asentamiento se convirtió en el primer asentamiento inglés permanente en Norteamérica). Fuente: Omar López Mato - Todo es Historia