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Bram Stoker, el hombre que creó a Drácula

El famoso escritor irlandés se hizo conocido en todo el mundo por haber escrito la historia del conde Drácula, el vampiro que sembró el terror en la Europa de la edad media. Stoker conoció su historia y decidió escribir su novela. que lo lanzó al estrellato. El libro, mitad ficción y mitad verdad, puso en consideración del público una leyenda que hasta hoy perdura como un clásico.

Sabado, 30 de agosto de 2025 a las 22:24

Bram Stoker nació el 8 de noviembre de 1847 en Clontarf, Irlanda. En su acta de nacimiento, la cual era una hoja certificada por los regidores de ese municipio, aparecía el nombre de Abraham Stoker. Fue él mismo quien al paso de los años, acortó su nombre a Bram. Nació en el seno de una familia que no conoció muchas privaciones a pesar  de las épocas de hambruna, guerra y cólera. Sin embargo, aunque su situación, el pequeño Bram fue muy enfermizo durante los primeros ocho años de su existencia. Su madre, Charlotte, para entretenerlo durante sus primeros años de vida, le contaba viejas leyendas irlandesas, que despertaron la frondosa imaginación del chico. Eran historias de fantasmas y almas en pena que rondaban ´por las noches las calles, casonas y cementerios abandonados. Sin saberlo, su madre estaba poniendo los cimientos en su tierna mente, que al paso de los años darían vida al escalofriante personaje de terror más famoso de todos los tiempos. Nos referimos al Conde Drácula.
La vida siempre tiene sus paradojas. Ese niño, que era muy enfermizo en sus primeros años de vida, y que estuvo a punto de morir varias veces, en 1855, cuando tenía ocho años, se repuso por completo, al grado que su salud era muy buena. Ya de joven era atlético y musculoso. Ganó varios títulos de atletismo mientras cursaba sus estudios universitarios en el Trinity College de la ciudad de Dublín. En 1870 se graduó con las más altas calificaciones en Ciencia y Matemáticas.

Crítico teatral
Sus inicios profesionales fueron mediocres. Fue un crítico teatral muy oscuro, hasta que en 1878 el actor Henry Irving le dio una mano y lo puso a trabajar en el Liceum Theatre de Londres y para ello tuvo que  irse a vivir a Inglaterra. Allí fue un gran crítico  teatral, agente y adaptador de obras literarias para las  interpretaciones de Irving. Pero el “gusanito” por las historias de espantono había muerto en su  niñez y fue por ello que se unió a un insólito grupo que tenía un pintoresco e ingenioso nombre: “La sublime Sociedad de los Bistecs” y era un club de aficionados a las historias sobrenaturales. Ahí desarrolló su talento como escritor. En esa época ocurrieron los crímenes  de Jack El destripador, personaje de la vida real que alimentó la imaginación de Bram.
Londres comenzó a vivir una etapa en la que todo lo relacionado a lo sobrenatural  se puso muy de moda. Aparecidos, brujas, fantasmas y duendes eran mencionados de boca en boca. Bram Stoker decidió hacerse miembro de una sociedad secreta llamada La Orden Hermética del Alba Dorada, aunque pronto renunció a ella. Pero algunas de sus enseñanzas secretas fueron la semillas que al cabo de un tiempo maduró en la mente de Bram y así nació la idea del Conde Drácula. Otros dos factores fueron muy importantes para la creación del vampiro llamada Carmilla y la influencia de la vida de la condesa Elizabeth Bathory, quien nació al pie de los Cárpatos y torturó y asesinó a más de 600 mujeres para bañarse con su sangre. Drácula ya era un embrión y Stoker estaba a punto de darlo a luz. La pieza que faltaba la proporcionó la historia de Vlad Dracul o Vlad Tepes, príncipe de Valaquia entre 1448 y 1476. De esta manera surgió Drácula.


Finalmente Stoker escribió su inmortal novela. El ingrediente que hizo que Drácula sea el ser sobrenatural más famoso de todos los tiempos, fue su afición a la sangre, que representa el sexo en forma depravada, según los psicólogos que han estudiado la obra y que la sangre es para el vampiro la fuente de la eterna juventud y la inmortalidad. Bram Stoker murió antes de cumplir los 65 años, en 1912, ya que las enfermedades que lo aquejaron desde niño regresaron con más fuerza. Aunque muchos afirman que su personaje, Drácula, fue quien se lo llevó a la tumba.
Se calcula que durante el reinado de terror de Vlad Dracul, éste habría asesinado a unas cien mil personas y de a poco le fueron apareciendo enemigos poderosos que ponían precio a su cabeza. Muchos lo consideran un héroe nacional porque defendió a su patria de la invasión de los turcos, a los que asesinó y masacró despiadadamente. Su método preferido era matar a sus enemigos mediante el empalamiento, que consistía en atravesar un palo con una punta afilada, por el recto de sus enemigos y por el propio peso del cuerpo, este se  iba deslizando hacia el suelo, donde estaba clavado  y desangrando lentamente, en una agonía que podía durar días de sufrimiento, hasta que morían sufriendo horrores. Una manera cruel y sangrienta que tenía Drácula de deshacerse de sus enemigos. En la guerra era despiadado contra turcos y búlgaros y acostumbraba mandar las cabezas seccionadas y narices cortadas en bolsas a los reyes de donde provenían los soldados invasores.

El final
De acuerdo a las numerosas leyendas que envuelven a Vlad Dracul, éste y su guardia cayeron en una emboscada turca cerca de Bucarest. Una vez abatido sus enemigos le habrían cortado la cabeza    y la enterraron lejos del cuerpo para que no pudiera volver de la tumba ya que según la leyenda el era un vampiro y podría regresar al mundo de los vivos. Tradicionalmente se creía que los restos de Vlad se encontraban en el monasterio de Snagow, cerca de Bucarest. Pero luego se descubrió una segunda fosa en la capilla del convento, donde encontraron el  esqueleto de un hombre decapitado, una capa de color púrpura y negra, una espada, una corona y una medalla identificatoria de Vlad. Los científicos y arqueólogos confirmaron finalmente que esta sería la tumba de Vlad Dracul, uno de los asesinos más sangrientos y brutales de la historia. “La fuerza del vampiro radica en que nadie cree en su existencia.” solía decir Bram Stoker.  Uno de los actores que mejor interpretó a Drácula en el cine fue sin duda fue el británico Cristopher Lee y hasta tal punto su personaje se apoderó de él, que en sus últimos años de vida se comportaba como el famoso conde y llegó a dormir en un ataúd que tenía en su habitación.   Hasta que la muerte  lo sorprendió. En la actualidad el castillo de Drácula es uno de los lugares más visitados de Transilvania por los turistas, en los Montes Cárpatos en Rumania, al igual que Bucovina, el Paso de Borgo, lugares clásicos que figuran en la novela de Stoker. En la actualidad todos estos lugares, especialmente el castillo de Drácula, son los más solicitados para ser visitados por los turistas de todo el mundo.

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