Eran más de 200 los pasajeros que debían abordar el vuelo VO9502 de la estatal venezolana Conviasa, que nunca llegó a Ezeiza por temor a que la aeronave sea retenida como la que trasladaba a venezolanos e iraníes. Dos días después, cientos de ellos siguen esperando, y ahora sin alojamiento ni comida.
Ayer al mediodía más de cien personas esperaban, casi resignadas, en los lobby de tres hoteles del centro porteño. Hasta allí los trasladaron el miércoles, después de que en el Aeropuerto de Ezeiza les confirmaran que el vuelo que los llevaría a Bolivia no saldría.
“Somos muchos los que estamos en la misma situación. Es desesperante”, le dice José a Clarín, desde el hotel Impala. Es uno de los muchos venezolanos que esperaba abordar el vuelo de la aerolínea estatal Conviasa.
De los 200 varados, 60 pudieron volar hacia Bolivia con la también estatal Boliviana de Aviación, después de un acuerdo con Conviasa. La misma suerte esperaba correr el resto, pero por razones que desconocen el vuelo fue cancelado y ellos trasladados de madrugada a tres hoteles porteños.
Conviasa delegó la gestión de los alojamientos y traslados con la empresa FlySeg, que a su vez ordenó a la agencia de viajes Zimbali la reserva de los hoteles.
Los pasajeros varados fueron alojados en los hoteles Impala, Broadway y Ayacucho; y comían en un restaurante de la avenida Corrientes. Pero todo fue reservado hasta el mediodía de este viernes.
Según el plan original, el vuelo VO9502 de Conviasa tenía previsto regresar el miércoles a Caracas a las 21.50.
(JML)