El experimentado mediocampista paraguayo, Rodrigo Burgos, dejó Boca Unidos a mitad de la temporada. Desde el club se comunicó oficialmente que “rescindió contrato de común acuerdo con la dirigencia” y que su salida se debió a “razones personales”.
El jugador explicó que el alejamiento se dio en un contexto en el que fue perdiendo terreno en la consideración del cuerpo técnico. Con la llegada de Rolando Carlen pasó de titular indiscutido a ser sustituido en casi todos los partidos, y después perdió el puesto con Ataliva Schweizer, y surgieron rumores de que esa situación molestó al jugador, y definió su decisión de volver a su país.
Para despejar esas dudas que quedaron flotando, El Litoral le preguntó al técnico Roberto Marioni, quien señaló: “La situación de Rodrigo fue muy clara, tuvo problemas con Migraciones”.
El DT explicó que “tenía una autorización provisoria hasta el mes de julio para trabajar en el país, y le comunicaron que no se la iban a renovar, y como el libro de pases estaba abierto en Paraguay, decidió el jugador de común acuerdo con la dirigencia rescindir el contrato”.
Marioni aclaró que las relaciones con el futbolista quedaron en buenos términos, indicando que “si más adelante él puede obtener el permiso de Migraciones, existe la posibilidad de tenerlo en cuenta para la temporada que viene”.
Palavecino
La situación de Pablo Palavecino, uno de las cuatro incorporaciones que realizó Boca Unidos en la apertura del libro de pases, y que terminó yéndose, también por temas personales, fue totalmente distinta a Burgos.
“Lo de Palavecino fue un tema familiar. Nos dijo que no se sentía cómodo por ser la primera vez que salía de su casa. No terminó de adaptarse a Corrientes y al plantel”, contó Marioni.
El entrenador manifestó que “en la previa al Día del Padre le ofrecí que se fuera el fin de semana a reencontrarse con su familia y después vuelva, porque era una apuesta a largo plazo del club por él, pero ya no hubo vuelta atrás y decidió volver a Córdoba”.