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La diplomacia no alcanza, hay que pasar a la acción

Por El Litoral

Viernes, 08 de julio de 2022 a las 01:00

Por Gabriel Sánchez Zinny*
Publicado en Infobae

El mundo empieza a hablar de educación. ¡Enhorabuena! Convocados por Naciones Unidas, más de 140 ministros de educación de todo el mundo se reunieron hace unos días en París. Anteriormente a esta precumbre sobre la Transformación de la Educación, se desarrolló en Marruecos la 7ª Conferencia Internacional de Educación de Adultos bajo el lema “Aprendizaje y educación de adultos para el desarrollo sostenible: una agenda transformadora”. Encuentros que colocan en la agenda mundial las políticas educativas y sin dudas marcan la urgencia de abordar la crisis educativa a nivel mundial.
La desigualdad en el acceso a la tecnología, la pandemia, el calentamiento global y los conflictos bélicos, entre otros, son desafíos a los cuales el sistema educativo mundial no está preparado para afrontar. “222 millones de niños de todo el mundo han interrumpido su educación por conflictos, desplazamientos y factores climáticos”, anunció António Guterres, secretario general de Naciones Unidas. Cifras alarmantes, claro, y es por esos niños y jóvenes que hay que celebrar esta iniciativa.
Ahora bien, debemos alentar estos encuentros pero también debemos, y de manera imperiosa, llevar a la acción aquellas agendas y retos que con tanto ahínco se debaten y se apoyan en estos eventos.
Es de destacar también que, desde la diplomacia, articular políticas, discutir, debatir y consensuar posibles caminos a tomar es siempre positivo. En un mundo interconectado y tras una pandemia que dejó una globalización más profunda, la coordinación resulta fundamental y más cuando se refiere a políticas relacionadas a acortar la brecha educativa y mejorar el conocimiento y los aprendizajes.
Y es claro que para llevar adelante estos cambios, es clave la decisión política de hacerlo. No es menor lo resaltado por Amina J. Mohammed, la vicesecretaria General de Naciones Unidas acerca de que la educación necesita compromisos e inversiones audaces en cada país, en cada ciudad y en cada aula.
Durante el encuentro, se resaltó: “El gasto gubernamental en educación no está a la altura de la creciente crisis de aprendizaje. Se estima que el 40 % de los países de renta baja y media-baja redujeron su gasto en educación con el inicio de la pandemia en 2020, con un descenso medio del gasto real del 13,5 %. Además, en 2020, 43 donantes bilaterales disminuyeron su ayuda a la educación, mientras que los hogares de los países más pobres están asumiendo el 39 % del coste total de la educación, frente a solo el 16 % en los países de ingresos altos”. Ante esta situación, resulta importante que se sume al debate —y sobre todo a una posible solución— al sector privado. Un actor importante que puede añadir mucho a los sistemas educativos, ya sea desde la innovación, desde la articulación o bien como un enlace entre el sector educativo y el empleo.
Espero que este tipo de encuentros se multipliquen, pero también deseo se logren concretar las políticas que allí se trabajan, con inversiones y acciones medibles en el tiempo y que nos permitan cambiar el rumbo en caso que sea necesario. Por lo pronto, una segunda fase de este encuentro será el 19 de septiembre en Nueva York.
Tal como destacó Guterres, “cualquier país que no esté llevando a cabo activamente una revisión de sus sistemas educativos hoy, corre el riesgo de quedarse atrás mañana”. El futuro depende de nosotros y es ahora. Manos a la obra.

* Economista. Exministro de Educación bonaerense.

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