La crisis energética desatada por la guerra en Ucrania reavivó el debate sobre el uso de la energía nuclear, una fuente que se había empezado a dejar de lado por cuestiones de seguridad pero que este año fue validada por la Unión Europea (UE) para ser usada como energía de transición que contribuye a los objetivos de cambio climático.
En la UE, 13 de los 27 países que integran el bloque concentran 106 de los 442 reactores nucleares activos en el mundo y producen el 26% de la energía total que consumen. El mayor productor, por lejos, es Francia, que genera el 70% del total de la energía que consume.
En marzo de este año el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció el "renacimiento" de esta fuente de energía en medio de un plan para la construcción de seis reactores y de estudios para analizar la posibilidad de construir ocho más, junto con la posibilidad de alargar la vida útil de todos los reactores que sea posible. El mandatario destacó que la nuclear es "la fuente de producción de electricidad no intermitente (en referencia a la eólica o la solar, que dependen del clima) más libre de carbono" que existe. "No generan gases de efecto invernadero", apuntó a Télam el gerente del Programa Nacional de Gestión de Residuos Radiactivos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea), Rodolfo Kempf. Pero en cambio, sí generan son residuos radiactivos, es decir, materiales en forma gaseosa, líquida o sólida que contienen elementos químicos radiactivos en concentraciones superiores a las establecidas por los organismos reguladores.
(EN)