Tras un paseo por una importante feria de importaciones en Shanghai, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, estuvo ayer en Pekín, donde lo esperaba su homólogo chino. Hacía siete años que un líder australiano no pisaba China. "El progreso que hemos logrado en el avance de nuestra relación ha sido sin duda muy positivo", dijo Albanese al arrancar la reunión con Xi.
"La relación se ha embarcado en el camino correcto de mejora y desarrollo. Me alegra ver esto. China lo que quiere es el beneficio mutuo", aseguró el líder chino.
Como gesto por el esfuerzo actual de Camberra para mejorar las relaciones, las autoridades chinas han dicho que revisarán estos aranceles sobre el vino. Ese ha sido uno de los compromisos que ha arrancado Albanese en su viaje.