José Francisco “Tolo” Escobar (28 años) permanece desaparecido hace más de un mes, desde que salió de su casa en las afueras de la localidad de Gobernador Martínez, en la noche del viernes 17 de noviembre.
Mucho se dijo sobre su destino, pero en concreto, la investigación policial guiada por el fiscal de competencia de la ciudad de Goya, no arrojó resultados exitosos.
Los pocos datos que se obtuvieron indican que habría discutido con su pareja y después de eso se retiró a pie de su hogar sin llevar siquiera ropas extra, ni su teléfono celular.
Se domicilia en el paraje San José, ubicado en las afueras de la localidad del Departamento Lavalle.
La familia al reportar su ausencia describió que salió vestido con ropa de trabajo con pantalón de jeans color azul, una remera negra con letras y rayas rojas, y unas zapatillas bordó.
Se trata de un hombre de tez blanca, cabello corto, negro y enrulado, con una altura aproximada de 1.80 metros, según lo describieron.
Su destino es un enigma. Desde Corrientes se trasladó al lugar una comitiva especial con perros adiestrados de la División Canes, que se adentraron por los inhóspitos montes y campos de la zona. Durante varios días recorrieron las extensas geografías y nada pudieron recoger que fuera indicador sobre su presencia.
Como si algo le faltara a la intrincada historia, el papá de “Tolo”, Miguel Pérez habló por distintos medios de prensa donde denunció que su hijo había recibido amenazas.
Mencionó “un supuesto intercambio de mensajes con una mujer que sería menor de edad”, lo cual habría sido el detonante de la discusión con su pareja.
Contó que su hijo “empezó comunicándose aparentemente con una chica. Después fue amenazado, porque según le dijeron que la joven era menor de edad. Según el teléfono que tiene la Policía en este momento, le estuvieron amenazando, ya le empezaron a pedir dinero”, señaló ante FM Radio Dos.
“Después de que discutió con la mujer por el tema ese, también se ve que se asustó, más que nada porque le amenazaron que le iban a meter preso, que le iban a denunciar, que le iban a escrachar por las redes sociales”, explicó el hombre.
El enigma lleva cinco semanas sin resolverse, donde la Justicia no logró darle una respuesta a la familia y en las últimas horas tampoco se brindó respuestas de trabajos de búsqueda.
Todo indica que cayó en manos de una organización delictiva dedicada a cometer estafas a través de las redes sociales.
(WA)