Madrugó para el primer mensaje de la mañana, aunque venía trasnochado de la boda en Areco: “Te vas a enterar de una noticia que no vas a querer escuchar, pero te prometo que vamos a seguir trabajando juntos. Espero que me entiendas”, le dijo, palabras más, palabras menos, a Miguel Pichetto. Su compañero de fórmula en 2019, un amigo que lo entiende como pocos, le respondió: “Comprendo la decisión, siempre he pensado que eras el líder indiscutido y que debías ser el candidato. Pero te entiendo”. Esa primicia, forzada por las relaciones personales -algo que a veces cuesta creer que mueva conductas políticas- se la dio también el viernes a Horacio Rodríguez Larreta. Mauricio Macri le adelantó la decisión, aunque no le dijo cuándo lo anunciaría. Hubo pedidos de discreción, lo que le hizo creer al interlocutor del desayuno en el Tenis Club que sería más pronto que tarde.
De esa reunión, Macri fue a grabar, en la tarde del viernes, el mensaje que colgó en la mañana de ayer en las redes. El texto, juran quienes lo rodean, es 100% de su pluma, no intervino ninguno de los asesores que tiene. De paso, si esas canchas hablasen, el Tenis Club fue durante años sede de las conspiraciones frepasistas. Allí jugaban y conspiraban Graciela Fernández Meijide y otro tenista, Chacho Álvarez. ¿Por qué ocurrió allí la confesión? Larreta no es socio, Mauricio sí y él puso el lugar de la cita.
Macri venía de una reunión el martes en el estudio de Pichetto en la calle Paraná, con Ernesto Sanz y Ramón Puerta: la cita política más importante que tuvo Macri en varios meses. Resistió los llamados de la mesa para ser candidato. Respondió con hielo: no se puede gobernar solo, las decisiones hay que tomarlas con el consenso de los demás. No creo que el público esté convencido de los cambios que hay que hacer. Tampoco los empresarios están convencidos de acompañar. Ocurría en las mismas horas del jubileo de bancos y empresas con las medidas del Gobierno. Quienes escuchaban saben que entre 2015 y 2017 el que quiso estar solo fue Macri, que aprovechó una coalición electoral, pero no hizo un gobierno de coalición. Era la hora del Partido del Balotaje, que lo hizo ganar. Ahora entiende que no bastaba con eso. Que hay que construir algo que quizás es tarde o imposible con él a la cabeza.
El problema lo tiene ahora el Gobierno Cristina renunciante le quitó apalancamiento a la oposición más anti K. La salida de Macri le resta el mismo recurso al oficialismo. La decisión de Macri apura las definiciones en la oposición, pero le plantea un compromiso mayor al oficialismo. El kirchnero-cristinismo ha apalancado desde 2005 sus estrategias en la confrontación con Mauricio (que es Macri, ¿recuerdan?).
Sin él tambalean las especulaciones, montadas todas en el llamado a la resistencia frente a una "restauración conservadora". Así llamaba al enemigo de 2015 aquel grupo de AI (inteligencia artificial) llamado Carta Abierta -no se había enterado de que ya existían los mails...-. Perdieron ese año, y puede repetirse el resultado si el peronismo no busca otra forma de construir competitividad.
La gestión de la economía es tumultuosa y le resta crédito precisamente en el público de los grandes distritos, en donde el voto a Cambiemos es ganador en la última década. El error de gobernar para quienes no te votan es ya endémico en el peronismo. La cadena de errores en la gestión económica, que ni funciona ni tiene prestigio, empieza a obrar en la realidad. Alberto Fernández, que, como los chicos, repite lo que escucha, ya dijo que la salida de Macri favorece a los candidatos moderados -él, Scioli, Schiaretti...-. Pero el golpe estratégico complica todo.
Larreta tuvo en la semana otra reunión clave, antes de encontrarse el viernes con Macri. Estuvo en la noche del martes pasado con Jaime Durán Barba, a quien se lo discute, pero cuyas percepciones suelden ser acertadas. De esas conversaciones surge la especulación sobre que la gestión económica puede precipitar un desmoronamiento del peronismo en las elecciones. Si eso se produce, puede crecer la incertidumbre en torno a tres escenarios:
1) Que Cambiemos, con cualquiera de sus candidatos, gane en primera vuelta.
2) Que haya un crecimiento, que nadie percibe hoy, de un peronismo distinto al del Amba, que aproveche los 30 puntos históricos, que los tiene con cualquier candidato
3) Un tercer escenario menos probable, pero que no descartan estas especulaciones, es que la candidatura de Javier Milei acumule retazos del rechazo del público hacia los candidatos de Cambiemos y le dispute posiciones.