Más de 6.000 civiles murieron en Myanmar en los 20 meses siguientes al golpe de Estado militar del 1 de febrero de 2021, según un informe publicado ayer por el Instituto de Investigación para la Paz de Oslo.
“Nuestros datos muestran que el balance humano del conflicto es más alto de lo que se había dicho antes”, subrayó uno de los dos autores del estudio, Stein Tonnesson, en el informe.
"Si la junta es claramente la principal culpable, las fuerzas antijunta también tienen mucha sangre en las manos", agregó.
El informe cifra en 6.337 el número de civiles muertos "por razones políticas" entre el 1 de febrero de 2021 y el 30 de septiembre de 2022, y en 2.614 el número de heridos en ese mismo periodo. Este balance es mucho más alto que los que habían circulado hasta la fecha, muy a menudo parciales, incluso los confeccionados por instituciones internacionales. Este balance es mucho más alto que los que habían circulado hasta la fecha, muy a menudo parciales, incluso los confeccionados por instituciones internacionales.
Según el reporte del instituto noruego, casi la mitad de las víctimas, 3.003, son imputables al régimen golpista del general Min Aung Hlain, ya a la Ejército, la Policía o milicias aliadas de la junta militar.