n El ciclo de cine gratuito del Museo de Bellas Artes presentará hoy “El Artista Anónimo”. La proyección de este film de Klause Härö será a las 20 y el cupo es limitado.
“El artista anónimo” trata sobre Olavi Launio un veterano galerista obsesionado por un misterioso retrato. Este anciano negociante de arte, en otros tiempos muy respetado, ha sido olvidado por la corporativización de la industria. Separado además de su familia, Olavi espera que el cuadro, un icono infravalorado por el resto, haga volver su fortuna.
Se trata de una extraordinaria película en la que el arte y la vida, lo divino y lo humano bailan con una belleza deslumbrante. Olavi, un viejo comerciante de obras de arte, siempre ha antepuesto los negocios a su familia. Sin embargo, el encuentro con un antiguo icono le permitirá volver a conectar con su nieto rebelde, Otto, y ambos emprenderán una investigación por descubrir la autoría de una obra que les obligará a sacrificar cualquier cosa para lograrlo.
Se presenta un retrato de la fragilidad humana y de la posibilidad de redención que tiene toda persona cuando se enfrenta a sus propios demonios y es capaz de pedir perdón.
Todo el film es de una abrumadora sencillez. La bellísima fotografía hace que cada imagen se convierta en un lienzo en el que el color y la luz están formidablemente tratados.
En medio de esa historia apasionante en la que se busca descubrir la autoría de un cuadro misterioso, “El artista anónimo” es una bellísima película que invita a mirar en el interior de cada uno para descubrir que allí existe un verdadero artista capaz de pintar la propia vida con los más hermosos colores que llevamos dentro.
La puesta en escena es delicadísima, con un uso de la luz inolvidable. Härö logró autorización para rodar en la Galería Nacional de Finlandia y en la Biblioteca Nacional, donde tienen lugar dos secuencias decisivas en la historia, de una belleza incandescente. La manera pictórica de rodar en una cafetería o en un apartamento del ensanche de Helsinki es cautivadora gracias a un diseño de producción inteligente, a una fotografía y una música maravillosas. El cierre es una demostración extraordinaria de sensibilidad y de conocimiento del alma humana.
(VAE)