¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Un sistema electoral para la gente

Por Ricardo “Caito” Leconte *. Especial para El Litoral.

Por El Litoral

Viernes, 28 de julio de 2023 a las 17:01

El 30 de octubre próximo, se cumplirán 40 años del restablecimiento en la Argentina, de la democracia, la ciudadanía recuperó entre otras cosas, el poder de decidir con su voto el destino político que quiere para su país, provincia, localidades.
Fue un punto de inflexión, uno de esos momentos de la historia que se transforman en hitos. Son esos logros que hay que cuidar por lo valioso y que reclaman no volver atrás.
Hace 40 años, se dio un renacer en la Argentina, de la esperanza de un futuro mejor en libertad, justicia y paz, el presidente electo Alfonsín decía que con la democracia se come, se educa, se cura, sin dudas expresiones sinceras que llevaban una promesa de bienestar, de convivencia en paz.
El entusiasmo popular invadía las calles. En los partidos políticos la tarea era incesante, todos querían participar, ser protagonistas de ese tiempo histórico. Se daba una particularidad, el setenta por ciento de la población evidenciaba pertenencia a un partido. Con el paso del tiempo eso se revirtió, hoy un treinta por ciento se identifica con un partido, la mayoría no lleva adelante acción partidaria y demuestra apatía y enojo con todo lo que tenga que ver con la política, sobre todo con la clase dirigente. 
Esta continuidad democrática, con aciertos y errores, nos posiciona en muchos aspectos mejor: opinamos libremente, existen garantías constitucionales que nos protegen de los abusos de poder, nos hacen libres. Falta aún recuperar calidad institucional y moral, mejorar el sistema electoral. 
La corrupción nos ha invadido, infinidad de funcionarios no pueden explicar el origen de su patrimonio, sindicalistas atados a sus cargos, millonarios, a costa de la pobreza de los trabajadores que dicen defender. Empresarios asociados a la dirigencia para lograr contratos, en perjuicio de los consumidores, rehenes de un sistema perverso.
A esta realidad, no querida de corrupción, se suma la maraña electoral, que lejos de buscar la voluntad real del elector, busca confundir, adaptar y amañar las reglas según la conveniencia de algún sector, normalmente de oficialismos encadenados al poder, usando de recursos públicos para mantenerse.
Debemos terminar con estas prácticas, la democracia es una construcción en ejercicio, a medida que se ejerce, se fortalece, permitiendo la libre expresión popular, que se da en muchos ámbitos de participación. Pero la herramienta fundamental de cambio es el voto, a través de él, se expresa la real voluntad. Votar, debe ser fácil, sencillo, se debe poder determinar claramente la opción electoral querida. 
Eso no se da, seguimos eligiendo a nuestros representantes como se hacía hace dos siglos. Hoy, nos comunicamos de mil maneras, podemos en segundos dar nuestra opinión con un –me gusta- de cosas que pasan a miles de kilómetros, pero no podemos elegir al segundo de la lista de concejales de nuestro pueblo, sin beneficiar al primero, o votamos por el tercero, al que no le escuchamos propuestas, pero accede al cargo en listas sábanas, que no expresan la real voluntad del votante. 
Al cabo de 40 años, el estado de ánimo cambió, se observa en la gente, apatía, desesperanza, resignación. La característica principal de las últimas elecciones, en cualquier lugar del país ha sido la abstención, el voto en blanco ha crecido. Ante la consulta, la respuesta es, y para qué?...si nada va a cambiar… acceden los incondicionales de siempre y no podemos influir con nuestro voto. Esto genera un divorcio entre la dirigencia partidaria y el pueblo
Algunas provincias buscaron mejorar su sistema electoral, implementando la boleta única (Córdoba, Santa Fe), con fotos y colores lo que facilita la indicación de los candidatos, evita millonarios gastos en impresión de boletas y la práctica de desapariciones de las mismas en el cuarto oscuro. Otras tienen el sistema de PASO (Chaco), para determinar los candidatos provinciales dentro de alianzas, permitiendo sea la gente quien elija como quedaran las listas y no sea a través de una estructura política. Esto hace al ciudadano verdadero participe de la vida democrática, obliga a la dirigencia a buscar candidatos idóneos.
En nuestra provincia, no tenemos PASO para candidatos provinciales, no tenemos boleta única, no hemos implementado ninguna iniciativa para facilitar el voto, un cuarto oscuro en Corrientes es un desafío, encontrar una boleta es imposible existiendo más de sesenta boletas pero solo dos opciones.
El desafío del tiempo cercano es reconstruir la confianza en el sistema político y eso empieza con el sufragio; es momento de aportar ideas para mejorar el sistema electoral en Corrientes, a fin de devolverle al ciudadano la gravitación en la elección de sus candidatos. 
Nos debemos en Corrientes un debate sobre nuestro sistema electoral. 

*Fundación Club de la Libertad. Partido Liberal de Corrientes.
 

Últimas noticias

PUBLICIDAD