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Murió un gran liberal: Carlos Montaner

Por El Litoral

Sabado, 08 de julio de 2023 a las 04:21

Ricardo Leconte

Especial para El Litoral

Hace pocos días nos conmocionó a noticia del fallecimiento del lúcido pensador liberal cubano, actualmente en España, Carlos Alberto Montaner. Afectado por una dolencia que lo limitaba aceleradamente, con el consenso de su familia hizo uso de la eutanasia -autorizada en España- para permitir el fin de su vida.
Nació en Cuba, de sólida formación liberal, enfrentó al totalitarismo comunista de Fidel Castro. Fue perseguido y se refugió en la Embajada de Estados Unidos que logró su extradición. Luego se radicó en España. Su prédica constante en favor de la libertad en el mundo iluminó nuestro camino, aun en las peores circunstancias históricas. Con mi hijo Caito, en diversas circunstancias hemos difundido su pensamiento ejemplar.
Su desaparición física no apaga su mensaje luminoso, más vigente que nunca. Por ello reproduzco sus “Perfiles del ideario liberal” y “Virtudes que deben tener políticos y gobernantes”.
Tienen vigente actualidad y nos viene bien a todos: Perfiles del ideario liberal. Aquí, enseñanzas del liberal cubano en el exilio.
EI liberalismo es un conjunto de creencias básicas, de valores y de actitudes organizadas en torno a la convicción de que a mayores cuotas de libertad individual se corresponden mayores índices de prosperidad y felicidad colectivas.

En su carta de despedida, Carlos Montaner dijo: “Cuando lean estas líneas, yo ya estaré muerto”.

 

Ideas básicas
1.  Los liberales creen que el estado ha sido concebido para el individuo y no a la inversa
2. Creen en la responsabilidad individual. No hay libertad sin responsabilidad.
3. Creen en un estado de derecho, es decir, una sociedad regulada por leyes neutrales que no den ventajas a nadie y eviten enérgicamente los privilegios.
4. Defienden que la sociedad controle estrechamente las actividades del gobierno y las instituciones.
5. En el terreno económico defiende el libre mercado en lugar de la planificación estatal.
6.  En esencia, el rol fundamental del estado debe ser mantener el orden y garantizar que las leyes se cumplan, mientras ayuda a los más necesitados para que estén en condiciones reales de competir.
7. La igualdad que sostiene no es que todos tengan el mismo resultado, sino que todos tengan las mismas posibilidades de luchar para obtener los mejores resultados.
8. Hay derechos naturales que no pueden ser enajenados por decisiones de las mayorías ni de nadie.
9. Son partidarios de la descentralización y de estimular la autoridad de los gobiernos locales.
10. Donde no existen instituciones que funcionen adecuadamente (“un buen capital social”), derecho de propiedad garantizado y una sociedad voluntariamente sujeta al imperio de la ley, no puede haber desarrollo económico sostenido.
11. El gobierno debe ser reducido. La experiencia enseña que las burocracias estatales tienden a crecer parasitariamente, fomentar el clientelismo político, abusar de los poderes que le confieren y malgastar los recursos de la sociedad.
12. Prefieren que la oferta de bienes y servicios se canalicen por vías privadas y no por gobiernos derrochadores e incompetentes, que no sufren la frecuente irresponsabilidad de burócratas y políticos menos cuidadosos.
13. Todo lo que interese a la sociedad hay que hacerlo bien y al menor costo.
14. El derecho de propiedad privada (la libertad de poseer bienes) es fundamental, puesto que sin él el individuo está permanentemente a merced del estado.
Virtudes que deben tener los políticos y gobernantes
1. Tolerancia. Aprender a convivir respetuosamente con aquellas formas de vida o expresión que no nos gustan, pero no son ilegales.
2. Prudencia. Saber elegir entre el bien y el mal, o ser capaz de seleccionar la mejor opción o la menos mala entre las que nos brinda la vida.
3. Compasión. Ayudar al débil cuando lo necesita, porque su indefensión no le permite valerse por sí mismo.
4. Firmeza. Compasión no debe confundirse con debilidad. Un buen gobernante debe saber ser firme: ninguna presión injusta e interesada puede afectar la firmeza para defender y consolidar sus valores y convicciones.
5. Cordialidad cívica. Con formas suaves y cordiales. Uno debe ser siempre respetuoso de la dignidad de su adversario.
6. Honradez. Debe ser la virtud fundamental de un político. Los corruptos no sólo hacen daño a los ciudadanos, sino cuando se entronizan, tienden a deslegitimar todo el sistema democrático, y ello genera una serie de comportamientos nocivos que empobrecen a la sociedad.
7. Integridad. Es la coherencia entre lo que se cree, lo que se dice y lo que se hace.
Carlos Alberto Montaner nos ha dejado físicamente. Su mensaje sigue más vivo que nunca. Ilumina nuestro camino hacia el cambio que necesitamos.

Ojalá seamos dignos herederos de su mensaje.

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