Un video aparecido en redes sociales sorprendió el martes con las imágenes del consagrado actor Pablo Alarcón actuando “a la gorra” en la plaza Francia de la Ciudad de Buenos Aires. Su jubilación, de $70.000, no le alcanza para afrontar el día a día.
Por las mismas horas, la noticia de una onda expansiva de saqueos en locales comerciales del conurbano y un puñado de provincias generaba temor y retrotraía la actualidad a tiempos que la Argentina ya vivió como bisagra de cambios políticos.
¿Qué hay en común entre una noticia y la otra? Alguna motivación sin duda, de origen extraño aún, pero, claramente, con anclaje en la necesidad de superar una situación económica generalizada, que atraviesa de punta a punta a la sociedad.
¿Se beneficia Pablo Alarcón con la difusión de la noticia de su salida a las plazas para actuar por algunos billetes a voluntad? ¿Se beneficia un joven al ingresar en banda a un local a robar lo que pueda?
Se supone que los riesgos están asumidos en cada uno. Quienes se salvan de ellos son quienes motivan que todo suceda -por cierto detrás de las cortinas-: Alberto Fernández por un lado, y por el otro, la dirigencia que sale "ganando" por el caos en los comercios.
Al Gobierno no le conviene que haya saqueos. Pero no hizo lo que debía para evitarlos.
Y cierta dirigencia opositora que sale a relamerse con declaraciones por cierto inoportunas e incendiarias en la mayoría de las veces, muestra su miserable condición al capitalizar los disturbios en los locales.
En efecto, hay una suma de motivaciones para lo que está ocurriendo. La importancia es hallar a quien las cataliza, hacerlo repsonsable, que sea parte de la solución y no de empeorar las cosas.
Se trata de una situación digna de ser traspolada al voto a Javier Milei: está hecho de una suma de motivaciones y no hay demasiada conciencia de los riesgos que se asumen, de las consecuencias que desencadena.
El psicólogo, consultor y analista político Gabriel Slavinsky sostuvo ayer en un artículo publicado en Infobae que el voto a favor del libertario “no se da por una sola razón, es una suma de motivaciones de diversos grupos de personas”.
Y enumeró 19 que van desde el gusto por su estilo personal hasta “la esperanza de que algo cambie”.
“Milei se posicionó, ganó en la agenda mediática, pública y ahora política, lo han votado transversalmente a lo largo y ancho del país 7 millones de personas”, dice Slavinsky.
Y añade: “Milei lo hizo: lo hizo expresando un contenido simple en la superficie y complejo en la base. Con el motor de las emociones en primer plano, sintonizando con el disgusto, malestar, malhumor, enojo y hartazgo, pero a la vez desarrollando un sentimiento de esperanza de que el castigo a los “mismos de siempre” podría concretarse y las cosas empezar a cambiar de verdad.
“Adicionalmente fue él el producto, no puede explicarse del todo con la simplificación y la emoción. Adicionalmente, la personalización dejó en claro que ningún candidato propio le hace sombra y que para él NO aplica el eslogan: “Mejor malo conocido que bueno por conocer”.
Pero ayer, en Twitter, el candidato de La Libertad Avanza demostró con una declaración que es más de los mismo. “Es trágico volver a ver luego de 20 años las mismas imágenes de saqueos que veíamos en el 2001. Pobreza y saqueos son dos caras de la misma moneda. La Argentina no resiste más este modelo empobrecedor que se sostiene por la fuerza de quienes viven a costa del esfuerzo de los argentinos de bien”, publicó.
En zaga le fue Patricia Bullrich. “El gobierno tiene que ordenarse y, si necesita algo porque esto se desborda, tendrá que llamar al Congreso y pedir medidas más drásticas. Si se pierde total y absolutamente el control, el gobierno tiene que llamar a pedir el estado de sitio. Hoy todavía no lo sabemos, pero tiene que tener todas las hipótesis de lo que puede llegar a suceder”, declaró la candidata.
“Ambas frases de los dos candidatos de la oposición y que deberán enfrentar al Gobierno en el 22 de octubre, no hicieron más que darle al oficialismo los argumentos para acusarlos de estar relacionados a estos episodios que tuvieron entre el fin de semana y la noche de este martes sus momentos más angustiantes”, suscribió ayer en Infobae Facundo Chaves. Otra radiografía del “más de lo mismo” que nos condena.