n La casa de Julia Bascope es, en realidad, la parte baja de una de dos pisos, sobre la calle Escobar, a metros de la avenida Ramón Carrillo, en el barrio Sarmiento de Villa Celina. Es una casa humilde, y viven allí todos los familiares que tiene: su papá, su hermana y el marido, sus sobrinos, y también el menor de sus hijos, Santino (8). Otro hijo suyo, que hasta hace unos meses también vivía con ella, Luis Fernando Bascope (16), fue asesinado el pasado domingo en González Catán.
Es el más joven de los cinco muertos que se cuentan luego del feroz tiroteo que abrieron cuatro personas -una de las cuales se encuentra prófuga- en una asamblea de vecinos.
En la casa de Julia, aún en el patio puede verse la decoración recatada propia de un velorio, con fondo negro y lazos blancos: este miércoles por la tarde se le dio el último adiós al “Gordo”, como le decían a Luis sus familiares y allegados, en la misma casa en que se crió. Todavía arden algunas velas alrededor de una foto de él. Un cortejo fúnebre trasladó su cuerpo desde allí hasta el cementerio de Flores, donde ya descansaba su abuela materna, Rita.
“El sábado a la noche lo vi por última vez. Vino de trabajar y cenó acá conmigo. Antes de irse, me dijo que al día siguiente tenía una reunión vecinal en González Catán. Fue la última vez que escuché su voz. Y no la voy a escuchar más”.