El presidente Joe Biden endureció este martes la política de inmigración de los Estados Unidos con un decreto que restringe el asilo para los migrantes que buscan llegar al país cuando los cruces fronterizos ilegales superen los 2.500 diarios, una medida que intenta enfrentar una de las máximas preocupaciones de los estadounidenses y un tema clave de la campaña presidencial.
La medida es la política fronteriza más restrictiva instituida por Biden, o cualquier otro presidente demócrata en la era moderna, y evoca a una iniciativa de 2018 del entonces presidente Donald Trump para cortar la migración, que fue bloqueada en un tribunal federal.
En una conferencia en la Casa Blanca, Biden dijo: "Debemos enfrentar una verdad simple". Y agregó: "Para proteger a Estados Unidos como una tierra que da la bienvenida a los inmigrantes, primero debemos asegurar la frontera y asegurarla ahora", afirmó. Y dijo que tomaba esta medida porque en había fracasado este año en el Congreso una legislación bipartidista.
Con la iniciativa anunciada este martes, los migrantes, que en su mayoría cruzan por la frontera sur estadounidense, serán devueltos a sus países de origen o a México y no serían elegibles para la consideración de asilo una vez que se supere el límite. La decisión se anunció un día después de que fuese elegida como presidenta de México la candidata oficialista Claudia Sheinbaum.
Biden hizo el anuncio oficial rodeado de autoridades y alcaldes de ciudades fronterizas en una conferencia en la Casa Blanca. El despliegue mediático se debe a que es un tema central de la campaña electoral para la presidencia, que culminara con las elecciones generales del 5 de noviembre, y uno de los puntos débiles de la gestión de Biden.
Un promedio de encuestas de RealClearPolitics señala que un 62,8% de los estadounidenses desaprueba el trabajo del candidato demócrata sobre la migración ilegal y por eso su rival republicano, Donald Trump, ha hecho de la cuestión un caballo de batalla de su campaña. Además, un 42% de los estadounidenses cree que la llegada masiva de inmigrantes "sin papeles" es un tema importante o grave del país, según Pew Research.
Con esta medida, Biden toma la iniciativa sobre un tema candente y busca arrebatarle a Trump una de las banderas más importantes de su campaña, aunque el demócrata corre el riesgo de ser criticado por la izquierda de su partido, favorable a la política de fronteras abiertas.
La limitación entraría en vigor de inmediato, porque el umbral de 2.500 cruces ilegales ya se ha alcanzado, y ahora el promedio de ingresos supera los 3.500 diarios, dijo un alto funcionario de la administración. La frontera se reabriría solo una vez que ese número caiga a 1.500.