El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, viajó con urgencia a Florida para reunirse con Donald Trump en Mar-a-Lago este viernes a la noche, alarmado luego de que el magnate republicano anunciara un aluvión de aranceles de 25% a los productos que ese país y México exportan a su gigantes vecino.
El anuncio que conmocionó el comercio mundial incluyó de modo especial a China con un 10% adicional sobre las actuales penalidades.
La visita convierte a Trudeau en el primer jefe de gobierno del Grupo de los 7, un foro clave de las democracias más ricas del mundo, en visitar al presidente electo. Aunque no precisamente para saludarlo.
Ambos cenaron en la residencia junto con una delegación de aliados de alto rango de Trump que están listos para ocupar los principales puestos de comercio y seguridad en su nueva administración. El premier canadiense viajó acompañado por Dominic LeBlanc, su ministro de seguridad pública. Trudeau no durmió en la residencia de Trump.
El mandatario canadiense ha estado luchando por formular un plan para responder a la amenaza del líder republicano que condicionó el castigo arancelario a que ese país y México tomen medidas para frenar lo que el magnate denuncia sobre una oleada de indocumentados y de drogas desde ambas fronteras.
El mandatario electo dijo que firmaría tal medida en su primer día en el cargo, una acción que podría paralizar potencialmente el comercio en todo el continente. La amenaza también fue vista como una salva inicial en lo que muy probablemente será una larga renegociación del acuerdo comercial que une a las tres naciones norteamericanas conocido como el T-MEC .