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La insólita excusa de la diputada libertaria que visitó a represores en la cárcel de Ezeiza: “No sabía quiénes eran”

Lourdes Arrieta ya había quedado en el centro de la polémica luego de usar un “patito” en la cabeza en medio de una sesión. La legisladora sostuvo que fue “engañada” al encuentro en el penal.

Por El Litoral

Jueves, 01 de agosto de 2024 a las 09:08

Lourdies Arrieta, la diputada de La Libertad Avanza reconocida por haber ido a una sesión con un “patito” en la cabeza, volvió a quedar en el centro de la polémica luego de la llamativa justificación que usó al hablar de su visita a los represores detenidos en el penal de Ezeiza.

“Nací en 1993 y no tenía idea de quiénes eran”, fue su llamativa explicación para argumentar su asistencia a la actividad encabezada por Beltrán Benedit y acompañada por Rocío Bonacci, Alida Ferreyra, María Fernanda Araujo y Guillermo Montenegro.

Según Arrieta, la visita fue “una reunión” a la que “un grupo de diputados fueron engañados”. “No puedo decir si todos lo sabían o no, pero en el caso de la diputada Bonacci y como yo, empezamos a hablar de este tema porque en un momento teníamos angustia y entramos en un estado de shock”, precisó la diputada de Javier Milei.

Además de tener un encuentro con Astiz, el grupo de diputados libertarios también visitó a los represores Raúl Guglielminetti -exagente de inteligencia-, Carlos Guillermo Suárez Mason Jr. (exmilitar acusado de delitos de lesa humanidad en la ESMA-, y Adolfo Donda -secuestrador de la exdiputada y su sobrina, Victoria Donda-, entre otros.

“Es un tema que no está en mi agenda que nunca lo estuvo, que no está en mi itinerario de actividades ni siquiera de proyectos. Hubo un juez que dictó que tienen que estar ahí y punto. Lo demás se tendrá que ver y hablar con los demás diputados”, se excusó Arrieta.

Por su parte, la diputada santafesina Rocío Bonacci dio otra insólita explicación sobre su participación en medio de la polémica: “Yo digo que sentí un engaño desde el momento en que a mí no se me proporcionó la información completa del objetivo real de la visita. Yo hablé tres veces por teléfono con mi compañero de bloque, le consulté cuál era el objetivo final de esa visita y no entró más en detalles que decir que era una visita humanitaria, que iba a ser muy importante, que iba a ser muy lindo, que teníamos que participar”

Y concluyó: “Realmente, en el fondo, sentí que fue un engaño porque la información se me proporcionó llegando al penal”, relató en un canal de Santa Fe.

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