Autos destruidos, carrocerías esparcidas por la calle, cartelerías estrujadas, postes de cemento arrancados de cuajo, un container de basura dado vuelta, motos ruedas para arriba y lo peor: decenas de personas heridas en el piso, a los gritos, siendo atendidas por las ambulancias que llegaban de inmediato. El caos, el pánico y el terror se apoderaron del centro de la ciudad de Córdoba.
Este jueves, alrededor de las 13 horas, el desasosiego irrumpió en pleno centro cordobés, cuando un automovilista perdió el control de su Toyota Corolla Hybrid color blanco y atropelló a peatones, motociclistas y otros vehículos. Chocó a 35 personas a lo largo de cuatro cuadras. De ellas, 15 resultaron heridas, dos en estado grave.
El siniestro comenzó en la intersección de los bulevares Chacabuco e Illia y se extendió hasta la esquina de San Jerónimo, en un tramo de alta congestión vehicular y peatonal. Al parecer, el conductor habría sufrido una descompensación. "Estaba como desmayado, pegado al volante", deslizó Gabriel, un joven que caminaba por la zona y recibió el impacto de un pedazo de hormigón en su cara. "Yo venía caminando por Chacabuco y apareció un auto a toda velocidad... Cuando estaba por cruzar, en ese momento me saltó un pedazo de hormigón que me dio en la boca, la saqué barata".
Se habla de "una colisión sin precedentes". Según los informes preliminares de la Policía y declaraciones de testigos, el conductor del vehículo, un hombre de 68 años, se habría descompuesto mientras descendía por la avenida Chacabuco, lo que provocó que el auto arrollara a todo lo que se encontraba a su paso. "No podemos creer cómo el conductor salió prácticamente ileso después de semejante desastre", dijo una camarera de un bar frente al lugar del impacto.
El Toyota Corolla, que sería modelo 2023, y que según testigos venía a una velocidad superior a los 100 kilómetros por hora, terminó impactando frente a un local de farmacia en la calle San Jerónimo