El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que la economía de la Argentina crecerá 4 por ciento durante 2026 y 2027, pero condiciona esa progresión a la continuidad de los ajustes y a la capacidad del Gobierno para contener las presiones inflacionarias y sociales.
El vaticinio, que a la vez es un espaldarazo a la política regresiva, de endeudamiento continuo y de destrucción de la economía nacional puesta en marcha por Javier Milei fue publicado en el último informe de Perspectivas de la Economía Mundial, que el organismo elabora periódicamente.
En ese análisis se vaticina una mejora de la economía mundial que ronda el 3,3 por ciento, lo cual ubica a la Argentina como una de las excepciones dentro de la región.
Según el informe, el país se ubica en el 11º puesto entre las 30 economías más promisorias para los próximos dos años. Sin embargo, su proyección de crecimiento se ubica por debajo de economías emergentes como Filipinas, Indonesia y Egipto, entre otros.
Lo que dice el documento es que la recuperación del Producto Bruto Interno (PBI) nacional sería este año y el siguiente: 4 por ciento en 2026 y mantendría un ritmo similar en 2027. Los números son más optimistas tras la fuerte contracción registrada en años anteriores (-1,3 por ciento en 2024).
Según el informe, este repunte se explica por el efecto rebote luego de un ajuste macroeconómico severo, la presunta normalización gradual de desequilibrios fiscales y monetarios, y una supuesta recuperación del sector externo.
La singularidad del caso es que, mientras el FMI publica mejoras para la Argentina, una economía que está bajo su batuta y sigue siendo su principal deudora, pronostica desmejoras para Brasil, una economía en crecimiento continuo, que en los últimos dos años evidenció mejoras sociales y productivas pero que no depende de los designios Kristalina Georgieva ni de Washington.
Según el informe, Brasil, la mayor economía de Latinoamérica crecerá un 1,6 por ciento en 2026, tres décimas menos que la previsión en el informe del organismo del pasado octubre y por debajo del 2,5 estimado en 2025.
El organismo atribuye este menor dinamismo al endurecimiento de las condiciones financieras internas, la moderación del consumo y una política fiscal menos expansiva. Sin embargo, destaca que Brasil mantiene fundamentos macroeconómicos más sólidos, lo que reduce los riesgos de una fuerte inestabilidad.
En general, el FMI subraya que Latinoamérica sigue siendo vulnerable a ‘shocks’ externos, como una eventual reversión de los flujos de capital, una caída de los precios de las materias primas o un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas.
Página 12