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La Iglesia Católica se opuso a la baja en la edad de imputabilidad

La Comisión de Pastoral Social reiteró la oposición, pidiendo considerar la complejidad del tema y exigiendo “grandeza política”. En su comunicado la comisión dijo que el tema "requiere un abordaje integral, profundo y a largo plazo".

Por El Litoral

Domingo, 01 de febrero de 2026 a las 08:56

Frente a la decisión del Gobierno de incorporar a la agenda de sesiones extraordinarias del Congreso la propuesta de reforma del código penal juvenil y la baja de edad de imputabilidad, la Comisión de Pastoral Social reiteró la oposición, pidiendo considerar la complejidad del tema y exigiendo “grandeza política”.

La determinación del Ejecutivo de incorporar el proyecto en la agenda legislativa generó que la Iglesia Católica, a través de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, reiterara su oposición a la medida volviendo a poner sobre la mesa un documento titulado “Más oportunidades que penas”, difundido en marzo de 2025.

En una de sus partes más sustanciales dicho documento sostiene que “es una idealización creer que la solución de la inseguridad es bajar la edad de imputabilidad y no considerar sus causas”. Porque, se agrega, “la solución de fondo es mucho más compleja que bajar la edad de imputabilidad, requiere un abordaje integral, profundo y a largo plazo” para el que “es necesaria la grandeza política”.

Los obispos católicos argentinos se han venido oponiendo de manera continúa a las iniciativas de ley que apuntan a la reducción de la edad imputabilidad afirmando, entre otros motivos y basándose en estadísticas oficiales, que “los menores no son los que más delitos cometen”, admitiendo sin embargo que los hechos de “violencia extrema” que generan “situaciones dolorosas” hacen que se fortalezcan “las propuestas que hacen foco en los menores, como si fueran los únicos y los numéricamente más responsables de los delitos”.

En aquel documento, los obispos de Pastoral Social recordaron que “la sociedad argentina viene padeciendo las consecuencias de administraciones políticas que no han sido capaces de crear una cultura del trabajo que incluyera a todos los habitantes y que permita a todas las familias del país vivir con dignidad y procurarse los bienes necesarios para un auténtico desarrollo humano, laboral, social, económico y psicoactivo” lo que ha provocado “innumerables problemas entre los que se encuentra la inseguridad y la delincuencia juvenil”.

Resulta muy sintomático que de manera casi automática la Conferencia Episcopal haya optado por reiterar en forma completa las afirmaciones que hizo casi un año atrás sobre el mismo tema, ratificando así su posición y obviando nuevas declaraciones. Poco después de que el Gobierno anunciara la decisión de sumar el tema a la agenda de las sesiones legislativas extraordinarias el documento apareció reinstalado en la apertura de la página oficial del episcopado.

Para las autoridades de la Iglesia Católica, detrás de la problemática que atraviesa a los jóvenes en la actualidad hay narcotráfico, consumo de drogas y falta de oportunidades. En el texto se sostiene que las drogas están destruyendo a los jóvenes y “el consumo es una de las principales causas de la violencia”.

En el análisis se agrega que “la droga sigue penetrando fácilmente en nuestros barrios y pueblos” y que “si miramos la realidad, el narcotráfico en nuestro país, desde hace décadas, viene ganando territorio y ampliando sus negocios dejando tiradas y destruidas un montón de vidas y familias, particularmente jóvenes”.

También hay argumentos de tipo social. Se sostiene que muchos jóvenes crecen sin oportunidades de una buena educación o de una necesaria formación laboral, o de contención familiar o social” por lo que es imprescindible comprender que es necesario promover “una cultura del cuidado” que “garantice las condiciones para el desarrollo integral y pleno de cada persona”.

Además del contacto directo que los ministros de la iglesia y los miembros de la comunidad católica mantienen en barrios y pueblos de todo el país, los obispos vienen haciendo consultas permanentes con expertos en temas sociales y juveniles. En base a ello proponen que “es necesario ofrecer un verdadero proyecto de vida para nuestros adolescentes y jóvenes” que “tengan motivos para soñar y para creer que es posible un futuro con esperanza, y una salida que no sea ‘Ezeiza’, las drogas, las armas o el cementerio”.

Por eso los obispos siguen reclamando “un debate serio, un compromiso profundo y la grandeza de pensar políticas públicas a largo plazo y no solo medidas que pueden sonar bien en periodos electorales, pero que se quedan muy cortas”.

Y agregan que para ello “imprescindible vencer todo tipo de indiferencia, superar la cultura del descarte y llenar con propuestas superadoras el vacío que dejamos cuando evadimos nuestras responsabilidades como adultos”.

El documento finaliza afirmando que “son tantos los adolescentes y jóvenes que nos inspiran esperanza y nos permiten creer que un futuro mejor es realmente posible si somos capaces de pensar en grande y de caminar juntos”.

Página 12

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