El presidente Javier Milei ratificó este sábado en Miami el vínculo estrecho y estratégico entre Argentina y Estados Unidos, en una cumbre con presidentes latinoamericanos convocada por Donald Trump en la que se selló una alianza regional de 12 países para consolidar el liderazgo de Washington en la región, fortalecer la seguridad, la lucha contra el narcoterrorismo y a la vez frenar la influencia de China.
“Nos unimos para formar una nueva coalición militar”, dijo el jefe de la Casa Blanca, con el objetivo de “usar la fuerza militar letal para destruir los centros de los cárteles y redes terroristas”. La iniciativa fue bautizada como “Coalición Anticárteles de las Americas”.
La cumbre se llevó a cabo en el Trump National Doral Miami, el lujoso club de golf del presidente estadounidense, donde Milei y su comitiva (la secretaria general de Presidencia Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el jefe de gabinete Manuel Adorni) pasaron la noche, junto con el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz; de Costa Rica, Rodrigo Chavez; de República Dominicana, Luis Abinader; de Ecuador, Daniel Noboa; de El Salvador, Nayib Bukele; de Guyana, Irfaan Ali; de Honduras, Nasry Asfura; de Panamá, José Raúl Mulino; de Paraguay, Santiago Peña; y de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. También estuvo José Antonio Kast, quien el próximo miércoles asumirá como presidente de Chile.
Trump dio un discurso ante sus pares y miembros de su gabinete sin dar demasiados detalles de cómo funcionaría la nueva alianza.
“Nosotros los estamos golpeando donde podemos y vamos a ir más fuerte”, dijo y añadió: “El núcleo de nuestro acuerdo es el compromiso de usar la fuerza militar letal para destruir los centros de los cárteles y redes terroristas”.
Y sumó: “Quiero agradecer a los miembros de la coalición, la mayoría de los cuales son amigos míos”. Y ahí hizo referencia a Milei y al apoyo que le dio en las legislativas de octubre: “Estaba feliz. Iba un par de puntos abajo y subió como un cohete, justo en Argentina y el presidente Milei está aquí”.
Todos los presidentes presentes son cercanos ideológicamente a Trump o han expresado su respaldo al republicano. En cambio, no fueron invitados los líderes de las dos mayores economías de Latinoamérica, Brasil y México, gobernados por los progresistas Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, ni tampoco el presidente colombiano, Gustavo Petro.
Con el “Escudo de las Américas”, EE.UU. busca reforzar una alianza en la región entre mandatarios confiables para la Casa Blanca.