“En 2040 habrá más población pasiva que activa en la Argentina”
Jorge Liotti, La Nación
Hay transformaciones que no hacen ruido. No cortan calles ni ocupan titulares urgentes, pero avanzan igual, constantes, inevitables. La demografía es una de ellas. Mientras la Argentina discute la coyuntura -la inflación del mes, el dólar de la semana, la interna política del día- el país cambia de forma. Y lo hace rápido. Más rápido de lo que estamos dispuestos a admitir
La Teoría de la Población de Malthus, publicada en 1798, postula que el crecimiento poblacional tiende a superar la oferta de alimentos debido a limitaciones biológicas y agrícolas inherentes. Para la teoría malthusiana la tasa de nacimientos a futuro incrementaría de tal manera la población que no habría posibilidad de alimentarla.
Aunque parezca mentira, recién a mediados del siglo XX comenzó a cuestionarse el principio del economista inglés. Y es en el siglo XXI dónde ya se advierte en el terreno el cambio de paradigma mundial.
Del temor al crecimiento geométrico de la población, a un presente de una drástica disminución de la tasa de nacimientos, no parecen haber pasado tantos años, pero sí un cambio de proporciones que hacen temer el futuro y generan la necesidad de instrumentar políticas públicas para enfrentar un progresivo envejecimiento de la población.
“La tendencia demográfica de menos nacimientos y mayor envejecimiento poblacional, representa el mayor desafío para la sociedad y los gobiernos”
El caso de China es paradigmático. El país asiático atravesó un proceso demográfico singular. Desde 1979 aplicó la política del hijo único para frenar el rápido crecimiento poblacional, logrando reducir drásticamente la natalidad. Con el envejecimiento acelerado y la caída de la población activa, el Estado revirtió esa estrategia. En 2016 permitió dos hijos y desde 2021 hasta tres, además de incentivos económicos y sociales para promover nacimientos. Sin embargo, los cambios culturales, el alto costo de vida y la urbanización limitan el éxito de estas políticas.
Así como en el mundo, también la caída de la natalidad y el consecuente envejecimiento de la población cayó sobre la Argentina, aunque de manera mucho más abrupta.
Es casi espeluznante advertir que, de acuerdo a los números estadísticos, en diez años, ¡sí, sólo diez años!, la cantidad de nacimientos en nuestro país se redujo cerca de un 40%. La tasa de fecundidad descendió de 1,8, a 1,1 por pareja, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional (2,1).
Las preguntas son: ¿por qué el fenómeno es más pronunciado en nuestro país? ¿Cuáles son sus causas? ¿Padecemos o tenemos algo que el resto del orbe no padece o no tiene?
Hay que decir que las causas culturales son un conjunto de nuevos comportamientos de la sociedad contemporánea, comunes a casi todos los países del orbe, que generan esta tendencia mundial: el mayor acceso a métodos anticonceptivos, la reducción drástica del embarazo adolescente, la postergación de la maternidad por cambios en el rol de la mujer, entre otras.
Sin embargo, para que un país casi duplique el problema, debe haber elementos diferenciales. Y sí, los hay en nuestra Argentina: el prolongado estancamiento económico que encarece la crianza, ni más ni menos.
“En los últimos diez años, la Argentina disminuyó en un 40% los nacimientos. Las escuelas primarias comienzan a tener menos alumnos y el sistema sanitario y previsional a hacer agua”
El mundo entero envejece. Pero aquí la velocidad es mayor y el margen de maniobra, menor. Mientras los países desarrollados envejecieron luego de alcanzar altos niveles de riqueza, la Argentina envejece en medio de estancamiento, informalidad laboral y fragilidad fiscal. En otras palabras: llegamos tarde y mal preparados.
El llamado “bono demográfico”, ese período en el que hay más personas activas que dependientes, empieza a agotarse. En pocos años, habrá más pasivos que activos. Se estima para 2040, apenas 14 años vista.
El resultado es una pirámide poblacional que dejó de ser pirámide. La base se angosta, la cúspide se ensancha. Cada vez hay menos jóvenes ingresando al sistema educativo y al mercado laboral, y más adultos mayores demandando jubilaciones, medicamentos, tratamientos crónicos y cuidados de largo plazo.
Y, lógicamente, un esquema fiscal absolutamente en tensión, servicios sanitarios escasos para responder a la demanda y un sistema previsional insostenible.
Las consecuencias ya se sienten. Las aulas comienzan a vaciarse. No por abandono escolar, sino porque simplemente hay menos chicos. Escuelas con salones ociosos, docentes sin alumnos suficientes, edificios pensados para una Argentina que ya no existe. Paradójicamente, el problema no es educativo, sino demográfico. Y obliga a repensar todo: desde la distribución de recursos hasta el sentido mismo del sistema escolar.
“Parece difícil torcer el rumbo. Con la batalla cultural no alcanza. ¿Será que el estado deberá prepararse para invertir menos en escuelas y más en hospitales, geriátricos y asilos?”
Del otro lado del ciclo vital, el sistema sanitario y previsional cruje. El aumento de la esperanza de vida es un logro incuestionable, pero también un desafío enorme. Vivimos más, pero eso implica más años de tratamientos costosos, más enfermedades crónicas, más demanda sobre un sistema de salud que ya estaba exigido.
En el plano jubilatorio, la ecuación es todavía más delicada: menos aportantes sosteniendo a más beneficiarios. Un sistema que, para ser sustentable, necesitaría cuatro activos por cada pasivo, funciona hoy con poco más de uno.
La Argentina está organizada para una sociedad joven, numerosa y urbana, que ya no es. Y sigue discutiendo como si lo fuera. El desafío no es frenar el envejecimiento -eso sería negar el progreso- sino adaptarse a él. Pensar políticas de largo plazo en un país adicto al corto. Redefinir prioridades en un Estado siempre al límite. Anticiparse, por una vez, a las consecuencias.
Porque mientras seguimos mirando la superficie, el país cambia por debajo. En silencio. Y cuando estas transformaciones terminan de hacerse visibles, suele ser demasiado tarde para improvisar.