No es cierto que las fuerzas correntinas y las del entrerriano Pascual Echagüe fueran numéricamente parejas como lo señala el doctor Vargas Gómez. Sabido es que estas superaban sensiblemente a las nuestras, también en armamento, disciplina y preparación para el combate, condición de la que adolecía el Primer Ejercito Libertador Correntino, diezmado con su Jefe a la cabeza que pudo salvar su vida y no lo hizo en fidelidad a la palabra empeñada de vencer o morir-en una matanza atroz que solo reconocía el “castigo ejemplar al salvaje unitario” conforme la mentalidad y consigna defendida por Rosas y sus corifeos.
Con no escasa sorpresa, recordando el hecho histórico, el Señor Presidente de la Junta de Historia de la Provincia de Corrientes, hace mención de ciertos interrogantes que se nos figuran inoportunos. A las pruebas vamos pues entonces: hace mención en su artículo y se pregunta “¿quien es realmente Genaro Berón de Astrada?”, suponemos harto conocida la respuesta, más teniendo en cuenta la bibliografía, como la clásica y conocida sobre el tema que no deja dudas al respecto, tal sus autores como Manuel Florencio Mantilla, Hernán Félix Gómez, Valerio Bonastre, Federico Palma, o Juan Silva de la Riestra , por citar, no sin desdeñar lógicamente aquellas que tienen carácter documental como las “Memorias “ del Gobernador Pedro Ferré, las del General José María Paz, los que acuden inmediatamente a evacuar esta pregunta inicial, como es probable también que lo hagan con las otras similares que pasamos a detallar. Seguramente el carácter irónico de la pregunta explica su real motivación.
Continúa el doctor Vargas Gómez preguntándose “¿era un joven todavía imberbe, manipulado por Pedro Ferré y su grupo de dinosaurios para presentarle una cara nueva al rosismo?”, Consideramos que ni lo uno ni lo otro, imberbe imposible conforme a su edad y ya su conocida actuación, en Buenos Aires, trabajando no por holgada posición económica; tampoco creemos que fuera lo suficientemente pusilánime el Coronel Berón de Astrada para dejarse arrastrar por potables manipuladores, no obstante la personalidad de Ferré quien sostenemos no era un manipulador ni nuestro héroe era un manipulable. Sí Berón de Astrada está imbuido de ideas libertarias y de lograr que la Patria se organizara institucionalmente. No era un unitario, error largamente sostenido por los defensores del Federalismo Rosista. Era, antes bien, como Ferré y otros tantos correntinos prominentes de entonces, un Federal Doctrinario, que creía realmente en la autonomía de las provincias, la libre navegación de los ríos y se oponía, entre otras cosas, al predominio de la Aduana de Buenos Aires y al despotismo de su Gobernador. Pregunta el Dr. Vargas Gómez: “¿Era un soldado enriquecido con las tierras y ganados que recibiera de premio por sus luchas contra los indios?”, quisiéramos saber de donde puede tomarse esta pregunta conforme el espíritu altruista de quien dio todo y ofrendó su vida, lo mas sagrado en aras de la Patria con el Primer Ejército Libertador Correntino.
Sostenemos que mas allá de pertenecer al circulo selecto de la aristocracia correntina descendiente de los fundadores de la civilización rioplatense, de integrar el patriciado de la provincia y destacar su imagen en el seno de una familia ilustre y respetada en esos tiempos no llegaba legalmente al Gobierno quien no reunía en su persona el prestigio y quien no devenía de una familia respetable, antes bien eran poquísimos quienes lograban evadir tales condiciones, no es el caso de Berón de Astrada, nuestro Gobernador Mártir perteneciente a una familia empobrecida, con necesidades que no fueron evacuadas por su estadía en el Poder. Recuérdese que será el verdugo de Pago Largo, Urquiza, quien otorgue una pensión vitalicia a las hermanas del Héroe ya sancionada la Constitución , como queriendo demostrar que Berón de Astrada, mas allá de la tumba, finalmente se había impuesto. Y es cierto. Así lo fue y a Urquiza le habrá pesado por el resto de su vida esta masacre de 1839.
Pregunta el Dr. Vargas Gómez: “¿Era un neófito total en política, puesto a dedo por terceros o un militar veterano que apoyado por un grupo de hombres nuevos amigos suyos, había logrado hacerse con el poder?”, en este interrogante podría manifestarse que Berón de Astrada estaba iniciando su vida pública, sin embargo ya era un hombre templado en las milicias a quien no se le puede endilgar desconocimientos primarios sobre el ejercicio de las armas y las escaramuzas y batallas, recordemos que en esa época y a esa edad los hombres de entonces ya no eran jóvenes sino que asumían responsabilidades tempranamente, de modo que aquello de “neófito” queda descartado también lo de “puesto a dedo por terceros”, equívoco solo perdonable si esta dicho en solfa. Nuestro héroe estaba convencido de tener que abrazar la vida militar contra el déspota tirano.
En cuanto a los “hombres nuevos”, sí puede ser y pruebas al canto: Manuel de Olazábal venía huyendo del tirano de Buenos Aires pero era un coronel que siempre estuvo muy cercano al Padre de la Patria , un guerrero de la Independencia , hizo el cruce de los Andes y luego vino a ofrecer sus servicios a Corrientes con su familia, el otro, José López “López chico” estuvo presente en la lucha contra las Invasiones Inglesas demostrando valor y entereza no como el tirano Rosas cuya ausencia es bien conocida al menos en esta situación puntual, mas allá que sus después panegiristas, quisieran hacerlo aparecer como que participó en la lucha contra los ingleses. El otro, el español Antonio Navarro también colaboro con su experiencia guerrera, Manuel Vicente Ramírez “Ramírez chico” hombre no escaso de valentía y coraje pero tal vez si de luces, y como ellos, los demás, sin perjuicio de Tiburcio Antonio Rolón; el mas distinguido y físicamente hermoso soldado del Primer Ejercito Libertados, pero todos en definitiva tentados por las intrigas e insidias de un clérigo rosista, Higinio Falcón y Suárez, que andaba mucho por la frontera Corrientes Entre Ríos sembrando dudas y desconfianza entre el bisoño primer ejército correntino, cuando no intentando derrocar al Gobierno Constitucional de Corrientes, situación por la cual Ferré lo despidió asegurándole que nunca alzaría sus armas contra el Gobierno Constitucional de su Provincia. Se puede colegir, no obstante por el resultado de la batalla, que las insidias del cleriguillo rindió sus frutos al tirano y sus esbirros Echagüe y Urquiza.