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Una familia de bomberos voluntarios y el compromiso sustentado en la vocación

LABOR. Con casco en mano, Carolina posó luego de una jornada de trabajo junto a su sobrina María Luz. GENTILEZA
SERVICIO. Carlos Rodríguez comentó que necesitan de más voluntarios. GENTILEZA
Familia. Liz demostró su amor por la vocación. En la foto posa con su casco amarillo en mano. GENTILEZA

Marisol Salinas
marisolesalinas@gmail.com

En medio de la emergencia hídrica la solidaridad correntina se refleja en múltiples acciones individuales, y en la historia de vida de tres hermanos que, como miembros de la asociación de Bomberos Voluntarios de San Luis del Palmar, brindan asistencia a las personas que fueron afectadas por las inundaciones.
Más allá de los lazos fraternos, los hermanos Rodríguez (Carolina, David y Liz) se encuentran unidos por el compromiso de brindar contención en situaciones de emergencia. Una vocación que desempeñan como miembros de la asociación de Bomberos Voluntarios de San Luis del Palmar.
En una entrevista especial con El Litoral, comentan su labor y la difícil tarea que llevan adelante durante estos días de emergencia hídrica. Para comenzar David Rodríguez, describió sus labores: “Mis hermanas son docentes y yo me dedico a la higiene y seguridad; pero por una cuestión de vocación decidimos capacitarnos en diferentes secciones para trabajar como bomberos voluntarios”. Y con una gran estima por lo que hace, recalcó: “Este bichito nos picó a todos, hasta nuestros hijos están en la asociación”. 
Sus tiempos se programan entre familia, trabajo y voluntariado.
Actualmente sin dejar de atender la misión fundamental de actuar en salvamento de los incendios, el cuerpo de bomberos se encuentra abocado a la labor de rescate, evacuación y contención de las personas que fueron afectadas por las inundaciones en San Luis del Palmar.  
Al respecto Liz Rodríguez, que además es profesora de geografía, expresó: “Es una tarea que desempeñamos con el corazón, no solo nuestra familia, somos 14 bomberos voluntarios que estamos trabajando diariamente asistiendo de diferentes maneras”. En este sentido, Carolina Rodríguez  que es profesora en psicología y como bombero voluntaria se especializó en primeros auxilios emocionales, relató: “En estos días con dos personas de la Red FAE, nos acercamos a las zonas más vulnerables para brindar contención, porque muchas familias perdieron todo. Ahora estamos acercando mercaderías a través de un unimog del ejército”. 
Rescate de personas en situación de vulnerabilidad, entrega de donaciones (previamente recolectadas) y contención emocional, son sólo algunas de las actividades desempeñadas por este grupo de bomberos voluntarios. Pero con modestia Liz advierte: “No somos héroes, es un servicio que brindamos a la comunidad. Lo hacemos con vocación y cariño”.

Inicios
Para comprender mejor el trabajo de esta familia, habrá que hacer un paréntesis para retroceder al año 2000, cuando comenzaron a reorganizarse los cuarteles y se conformó el equipo de Bomberos Voluntarios de San Luis del Palmar. 
En sus inicios este cuerpo de bomberos, estuvo a cargo de Ramón Felipe Rodríguez (padre de los entrevistados) que se desempeñaba como perito. Posteriormente se constituyó como asociación de Bomberos Voluntarios de San Luis del Palmar.
Con Ramón Felipe Rodríguez a la cabeza, el ímpetu de trabajar en pos de la solidaridad se contagió en esta familia. Fue así que todos los miembros, de alguna forma se dedican actualmente a colaborar con la asociación.
 Además pese a que tienen trabajos formales (delineados en sus carreras), se capacitaron para llevar adelante la labor de bomberos con profesionalismo. La historia de esta familia, es un reflejo de las acciones llevadas a cabo desde toda la asociación.

Rescate
Desde que el agua comenzó a ascender, el cuerpo de bomberos trabajó mancomunadamente en el rescate de las personas inundadas. “Junto al cuartel de Paso de la Patria y Capital, el ejército y otras organizaciones, rescatamos a cientos de personas e incluso mascotas (muchas de las cuales quedaron en los techos de las viviendas)”, indicó David.
La difícil situación de cada hogar queda grabada en la mente de los voluntarios, que anotan las principales dificultades y días después regresan a los hogares para ver cómo continúa la situación. 
Con esta metodología cada uno cumple un rol, pero a veces la emergencia les toca de cerca. “En ocasiones uno siente el peso emocional, porque vivimos acá. No dejamos de ser víctimas de esta situación. De hecho, tres bomberos se vieron afectados por el temporal. Uno de ello tuvo que auto-evacuarse porque su casa se inundó por completo. Pero pese a todo, Roberto Zacarías continuó trabajando y colaborando como bombero”, agregó la profesora en psicología. Otras de las labores que llevan adelante es la de acercar las donaciones, recolectadas en la parroquia de la localidad. De esta forma auxilian las familias que se encuentran en los parajes que quedaron aislados. “Tenemos un mapa de riesgo donde consultamos y revisamos los lugares que necesitan de mercadería y en todos los operativos nos acompaña un médico para brindar asistencia para evitar riesgos”, detalló Carolina.
A su lado se encontraba Liz que agregó: “Hoy (por el sábado), es el quinto día que llevamos asistencia por medio de un helicóptero. Primero gendarmería realizó un reconocimiento del área afectada, se detectan los puntos en los que se puede aterrizar para llevar provisiones, y después trasladamos los alimentos, ropas, algunas mantas, y colchones”.
Para cerrar, los hermanos coincidieron que comenzaron con el voluntariado porque creció en ellos la vocación de ayudar al prójimo e instan a aquellos que deseen sumarse a ejercer esta vocación. 
“Siempre surge la necesidad de voluntarios, mucho más en momentos como este. Les puedo asegurar que es una profesión que brinda una satisfacción personal enorme”, sintetizó David.

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Una familia de bomberos voluntarios y el compromiso sustentado en la vocación

LABOR. Con casco en mano, Carolina posó luego de una jornada de trabajo junto a su sobrina María Luz. GENTILEZA
LABOR. Con casco en mano, Carolina posó luego de una jornada de trabajo junto a su sobrina María Luz. GENTILEZA

Marisol Salinas
marisolesalinas@gmail.com

En medio de la emergencia hídrica la solidaridad correntina se refleja en múltiples acciones individuales, y en la historia de vida de tres hermanos que, como miembros de la asociación de Bomberos Voluntarios de San Luis del Palmar, brindan asistencia a las personas que fueron afectadas por las inundaciones.
Más allá de los lazos fraternos, los hermanos Rodríguez (Carolina, David y Liz) se encuentran unidos por el compromiso de brindar contención en situaciones de emergencia. Una vocación que desempeñan como miembros de la asociación de Bomberos Voluntarios de San Luis del Palmar.
En una entrevista especial con El Litoral, comentan su labor y la difícil tarea que llevan adelante durante estos días de emergencia hídrica. Para comenzar David Rodríguez, describió sus labores: “Mis hermanas son docentes y yo me dedico a la higiene y seguridad; pero por una cuestión de vocación decidimos capacitarnos en diferentes secciones para trabajar como bomberos voluntarios”. Y con una gran estima por lo que hace, recalcó: “Este bichito nos picó a todos, hasta nuestros hijos están en la asociación”. 
Sus tiempos se programan entre familia, trabajo y voluntariado.
Actualmente sin dejar de atender la misión fundamental de actuar en salvamento de los incendios, el cuerpo de bomberos se encuentra abocado a la labor de rescate, evacuación y contención de las personas que fueron afectadas por las inundaciones en San Luis del Palmar.  
Al respecto Liz Rodríguez, que además es profesora de geografía, expresó: “Es una tarea que desempeñamos con el corazón, no solo nuestra familia, somos 14 bomberos voluntarios que estamos trabajando diariamente asistiendo de diferentes maneras”. En este sentido, Carolina Rodríguez  que es profesora en psicología y como bombero voluntaria se especializó en primeros auxilios emocionales, relató: “En estos días con dos personas de la Red FAE, nos acercamos a las zonas más vulnerables para brindar contención, porque muchas familias perdieron todo. Ahora estamos acercando mercaderías a través de un unimog del ejército”. 
Rescate de personas en situación de vulnerabilidad, entrega de donaciones (previamente recolectadas) y contención emocional, son sólo algunas de las actividades desempeñadas por este grupo de bomberos voluntarios. Pero con modestia Liz advierte: “No somos héroes, es un servicio que brindamos a la comunidad. Lo hacemos con vocación y cariño”.

Inicios
Para comprender mejor el trabajo de esta familia, habrá que hacer un paréntesis para retroceder al año 2000, cuando comenzaron a reorganizarse los cuarteles y se conformó el equipo de Bomberos Voluntarios de San Luis del Palmar. 
En sus inicios este cuerpo de bomberos, estuvo a cargo de Ramón Felipe Rodríguez (padre de los entrevistados) que se desempeñaba como perito. Posteriormente se constituyó como asociación de Bomberos Voluntarios de San Luis del Palmar.
Con Ramón Felipe Rodríguez a la cabeza, el ímpetu de trabajar en pos de la solidaridad se contagió en esta familia. Fue así que todos los miembros, de alguna forma se dedican actualmente a colaborar con la asociación.
 Además pese a que tienen trabajos formales (delineados en sus carreras), se capacitaron para llevar adelante la labor de bomberos con profesionalismo. La historia de esta familia, es un reflejo de las acciones llevadas a cabo desde toda la asociación.

Rescate
Desde que el agua comenzó a ascender, el cuerpo de bomberos trabajó mancomunadamente en el rescate de las personas inundadas. “Junto al cuartel de Paso de la Patria y Capital, el ejército y otras organizaciones, rescatamos a cientos de personas e incluso mascotas (muchas de las cuales quedaron en los techos de las viviendas)”, indicó David.
La difícil situación de cada hogar queda grabada en la mente de los voluntarios, que anotan las principales dificultades y días después regresan a los hogares para ver cómo continúa la situación. 
Con esta metodología cada uno cumple un rol, pero a veces la emergencia les toca de cerca. “En ocasiones uno siente el peso emocional, porque vivimos acá. No dejamos de ser víctimas de esta situación. De hecho, tres bomberos se vieron afectados por el temporal. Uno de ello tuvo que auto-evacuarse porque su casa se inundó por completo. Pero pese a todo, Roberto Zacarías continuó trabajando y colaborando como bombero”, agregó la profesora en psicología. Otras de las labores que llevan adelante es la de acercar las donaciones, recolectadas en la parroquia de la localidad. De esta forma auxilian las familias que se encuentran en los parajes que quedaron aislados. “Tenemos un mapa de riesgo donde consultamos y revisamos los lugares que necesitan de mercadería y en todos los operativos nos acompaña un médico para brindar asistencia para evitar riesgos”, detalló Carolina.
A su lado se encontraba Liz que agregó: “Hoy (por el sábado), es el quinto día que llevamos asistencia por medio de un helicóptero. Primero gendarmería realizó un reconocimiento del área afectada, se detectan los puntos en los que se puede aterrizar para llevar provisiones, y después trasladamos los alimentos, ropas, algunas mantas, y colchones”.
Para cerrar, los hermanos coincidieron que comenzaron con el voluntariado porque creció en ellos la vocación de ayudar al prójimo e instan a aquellos que deseen sumarse a ejercer esta vocación. 
“Siempre surge la necesidad de voluntarios, mucho más en momentos como este. Les puedo asegurar que es una profesión que brinda una satisfacción personal enorme”, sintetizó David.