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Una guerra civil que lleva años

A más de siete años del comienzo de las protestas, los enfrentamientos en el marco de la guerra civil en Siria volvieron al lugar en donde todo comenzó: la región sur del país. Desde hace meses, el régimen sirio y sus aliados llevan adelante una ofensiva militar terrestre y aérea para recuperar la región suroeste de Siria. Según Filippo Grandi, alto comisionado de la ONU para los Refugiados, los bombardeos y el fuego cruzado ponen en riesgo la vida de 750 mil personas.
Como consecuencia, más de 330 mil habitantes de la región han huido de sus hogares en las últimas semanas; el mayor desplazamiento desde el comienzo de la guerra en 2011, de acuerdo con estimaciones del Consejo Noruego para los Refugiados.
Entre ellos, miles de personas acampan a la intemperie en frontera entre Siria y Jordania y en la zona cercana a los Altos del Golán. Human Rights Watch y otras organizaciones de derechos humanos han reclamado la apertura inmediata de las fronteras de Jordania e Israel para permitir el ingreso de los refugiados.
Ubicada en el sur del país, a pocos kilómetros de la frontera con Jordania, Daraa es una ciudad mediana de 75 mil habitantes. Fue allí donde, a principios de 2011, mientras la Primavera Arabe generaba protestas en Túnez y Egipto, tuvo lugar el comienzo del conflicto sirio.
En marzo de ese año, 15 estudiantes secundarios hicieron pintadas en contra del régimen de Bashar al Assad, replicando eslóganes de las manifestaciones que tenían lugar en otros países árabes. Los estudiantes fueron detenidos y torturados por las fuerzas de seguridad.
Las protestas para pedir por su liberación fueron reprimidas por el régimen de Assad; se cobraron las primeras cuatro víctimas mortales del conflicto. A partir de estos hechos de violencia en Daraa, las protestas se extendieron como reguero de pólvora en la región y en otras ciudades del país, como Homs y Hama.
La represión y la falta de solución política llevaron al surgimiento y el pase a la acción de grupos armados como el denominado Ejército Libre de Siria (FSA por sus siglas en inglés). Con el paso del tiempo, el conflicto se transformó en una guerra civil, involucrando a diversos actores: Isis, milicias islámicas (algunas de ellas afiliadas con Al Qaeda), fuerzas kurdas, Irán, Hezbollah, Rusia, Estados Unidos, Turquía y Jordania, entre otros.
En los últimos tiempos, el escenario de la guerra civil había sido el norte y el centro del país. La zona sur, en especial las provincias de Daraa, Quneitra y Sweida, formaban una de las cuatro zonas de “des-escalamiento” del conflicto, establecidas luego de un pacto negociado entre Rusia, Jordania y los Estados Unidos a mediados de 2017. Aunque los enfrentamientos nunca cesaron, esta región se había mantenido en relativa calma, con un cese al fuego precario, pero que permitía asistencia humanitaria a la población civil.
¿Por qué las fuerzas del Gobierno de Siria buscan controlar esta área en el sur del país? Forma parte de la estrategia general del régimen de Assad para recuperar el control sobre el territorio sirio. Si bien el gobierno central nunca dejó de tener presencia en el área, el sur es uno de los últimos bastiones de los grupos rebeldes. 
La nueva ofensiva por parte de Assad contó con un apoyo fuerte por parte de sus aliados, como el gobierno ruso. 
El Gobierno de Estados Unidos, por su parte, ha mantenido una conducta errática. El 4 de abril de 2018, casi un año después del ataque aéreo contra el régimen de Damasco, Donald Trump anunció sus intenciones de replegar las actividades de su país en Siria. 
Mientras la catástrofe humanitaria se desarrolla, las fuerzas de Assad y sus aliados continúan su ofensiva militar. Si el régimen sirio logra imponerse y recuperar esta región, es probable que entremos en una nueva fase, tal vez final, de la guerra civil en ese país.

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Una guerra civil que lleva años

A más de siete años del comienzo de las protestas, los enfrentamientos en el marco de la guerra civil en Siria volvieron al lugar en donde todo comenzó: la región sur del país. Desde hace meses, el régimen sirio y sus aliados llevan adelante una ofensiva militar terrestre y aérea para recuperar la región suroeste de Siria. Según Filippo Grandi, alto comisionado de la ONU para los Refugiados, los bombardeos y el fuego cruzado ponen en riesgo la vida de 750 mil personas.
Como consecuencia, más de 330 mil habitantes de la región han huido de sus hogares en las últimas semanas; el mayor desplazamiento desde el comienzo de la guerra en 2011, de acuerdo con estimaciones del Consejo Noruego para los Refugiados.
Entre ellos, miles de personas acampan a la intemperie en frontera entre Siria y Jordania y en la zona cercana a los Altos del Golán. Human Rights Watch y otras organizaciones de derechos humanos han reclamado la apertura inmediata de las fronteras de Jordania e Israel para permitir el ingreso de los refugiados.
Ubicada en el sur del país, a pocos kilómetros de la frontera con Jordania, Daraa es una ciudad mediana de 75 mil habitantes. Fue allí donde, a principios de 2011, mientras la Primavera Arabe generaba protestas en Túnez y Egipto, tuvo lugar el comienzo del conflicto sirio.
En marzo de ese año, 15 estudiantes secundarios hicieron pintadas en contra del régimen de Bashar al Assad, replicando eslóganes de las manifestaciones que tenían lugar en otros países árabes. Los estudiantes fueron detenidos y torturados por las fuerzas de seguridad.
Las protestas para pedir por su liberación fueron reprimidas por el régimen de Assad; se cobraron las primeras cuatro víctimas mortales del conflicto. A partir de estos hechos de violencia en Daraa, las protestas se extendieron como reguero de pólvora en la región y en otras ciudades del país, como Homs y Hama.
La represión y la falta de solución política llevaron al surgimiento y el pase a la acción de grupos armados como el denominado Ejército Libre de Siria (FSA por sus siglas en inglés). Con el paso del tiempo, el conflicto se transformó en una guerra civil, involucrando a diversos actores: Isis, milicias islámicas (algunas de ellas afiliadas con Al Qaeda), fuerzas kurdas, Irán, Hezbollah, Rusia, Estados Unidos, Turquía y Jordania, entre otros.
En los últimos tiempos, el escenario de la guerra civil había sido el norte y el centro del país. La zona sur, en especial las provincias de Daraa, Quneitra y Sweida, formaban una de las cuatro zonas de “des-escalamiento” del conflicto, establecidas luego de un pacto negociado entre Rusia, Jordania y los Estados Unidos a mediados de 2017. Aunque los enfrentamientos nunca cesaron, esta región se había mantenido en relativa calma, con un cese al fuego precario, pero que permitía asistencia humanitaria a la población civil.
¿Por qué las fuerzas del Gobierno de Siria buscan controlar esta área en el sur del país? Forma parte de la estrategia general del régimen de Assad para recuperar el control sobre el territorio sirio. Si bien el gobierno central nunca dejó de tener presencia en el área, el sur es uno de los últimos bastiones de los grupos rebeldes. 
La nueva ofensiva por parte de Assad contó con un apoyo fuerte por parte de sus aliados, como el gobierno ruso. 
El Gobierno de Estados Unidos, por su parte, ha mantenido una conducta errática. El 4 de abril de 2018, casi un año después del ataque aéreo contra el régimen de Damasco, Donald Trump anunció sus intenciones de replegar las actividades de su país en Siria. 
Mientras la catástrofe humanitaria se desarrolla, las fuerzas de Assad y sus aliados continúan su ofensiva militar. Si el régimen sirio logra imponerse y recuperar esta región, es probable que entremos en una nueva fase, tal vez final, de la guerra civil en ese país.