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Las zonas aledañas a los cementerios requieren programas de urbanización

Areas cercanas a los camposantos -muy visitados en celebraciones como el Día de la Madre- denotan abandono y la falta de implementación de soluciones de fondo que contrarresten las acciones que se realizan en los predios.
 

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A pesar de los arreglos parche que se llevan adelante en los cementerios ante las celebraciones como el Día de la Madre,  la falta de soluciones de fondo e intervenciones se evidencia en los barrios como el Galván, Virgen de los Dolores y el Quilmes, donde no hay iluminación, trabajos de urbanización,  prolifera la basura, mal estado de las calles, caballos sueltos.
El sábado por la tarde, El Litoral inició la recorrida hacia los camposantos capitalinos por la calle Alberdi, tramo de la ciudad que tiene características muy dispares  tras cruzar la avenida 3 de Abril. En su intersección con la calle Lamadrid carece de iluminación, por lo que la demarcación con las cintas naranjas correspondiendes a los trabajos de bacheo no se pueden advertir entrada la tarde, según lo informado por los vecinos.
Siguiendo por Alberdi,  pero casi en su intersección con la calle Perugorría, se puede observar la presencia de dos importantes baches, que complican el tránsito. Dejando atrás la avenida 3 de Abril, pero siempre sobre la misma arteria, se observan montículos de tierra y basura en las esquinas.
Y en este contexto, vale señalar que durante el recorrido, sobre el tramo de Alberdi entre Pizarro y Elías Abad se pudo ver como algunos vecinos del Juan de Vera sacaban baldes de agua sucia de los pasillos, como consecuencia de las últimas lluvias y dado la falta de urbanización de la zona. Vale señalar que en el mismo sector también se visualizó basura, caballos sueltos y otro bache sin señalización para la noche. Posteriormente, ya ingresando por la calle Vedia, el cementerio israelita se encontraba cerrado, pero lo que se evidencia es que sus muros perimetrales están llenos de pintadas partidarias denostando el valor que tiene el lugar. 
En tanto, siguiendo camino estaban los vendedores de flores los niños que cuidan  coches, ofrecen velas, realidad esta última que pareciera trascender las generaciones. Los sanitarios ubicados a la derecha estaban cerrados. En diagonal había unos carteles maltrechos sobre la campaña del dengue y un poco más adelante, se encuentra el atrio donde está el cinerario y cuyos bancos evidencian una intervención rápida a base de pintura. Se debe recordar que estas obras fueron habilitadas en el 2016 junto a nuevos nichos que se encuentran ubicados en diagonal, pero que evidencian una importante falta de mantenimiento.
En tanto, el ingreso principal al San Juan Bautista tiene una impronta diferente ya que al llegar se observó a todo el personal trabajando. Algunos se encargaban de entregar las bolsitas de arenas que forman parte de la campaña contra el dengue. Otros dialogaban con los deudos y el resto se encargaba de ultimar los detalles para la celebración del Día de la Madre.
Al descender las escalinatas, la puesta en valor del patrimonio histórico arquitectónico se pudo observar con nuevas farolas de estilo, bancos, cartelería y señalética en los sectores protegidos. También había atriles con especificaciones e información histórica.
Pero al llegar a la zona de la Cruz Mayor, el estado de los nichos van decayendo considerablemente. Algunos se encuentran sin tapas, dejando los cajones al descubierto, como así también alguno de los cuales se encuentran rotos. También se observaron vidrios rotos, placas sueltas y algunos sin identificación, faltas de cuidados que generan muchos interrogantes en cuando a la responsabilidad del estado de los camposantos.
Y si bien El Litoral no ingresó a uno de los cementerios privados que se encuentra al final de la calle Vedia, se pudo observar a grandes rasgos que el mismo se encuentra muy bien cuidado.
Finalizando casi la recorrida, El Litoral llegó hasta el otro cementerio israelita ubicado en el barrio Virgen de los Dolores, que tenía las puertas cerradas, pero en su ingreso había un gran lodazal. En la misma cuadra también había muchas bolsas negras de basura y pastizales altos.
Promediando las 18, se emprendió el camino de vuelta a la redacción por la calle Elías Abad, donde se evidencia la falta de intervención municipal, ya que la basura está por doquier, aunque la plaza ubicada en su intersección con Teniente Ibañez se encontraba limpia, pero carece de iluminación, de juegos y es un predio que está destinado a los caballos.

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Las zonas aledañas a los cementerios requieren programas de urbanización

Areas cercanas a los camposantos -muy visitados en celebraciones como el Día de la Madre- denotan abandono y la falta de implementación de soluciones de fondo que contrarresten las acciones que se realizan en los predios.
 

A pesar de los arreglos parche que se llevan adelante en los cementerios ante las celebraciones como el Día de la Madre,  la falta de soluciones de fondo e intervenciones se evidencia en los barrios como el Galván, Virgen de los Dolores y el Quilmes, donde no hay iluminación, trabajos de urbanización,  prolifera la basura, mal estado de las calles, caballos sueltos.
El sábado por la tarde, El Litoral inició la recorrida hacia los camposantos capitalinos por la calle Alberdi, tramo de la ciudad que tiene características muy dispares  tras cruzar la avenida 3 de Abril. En su intersección con la calle Lamadrid carece de iluminación, por lo que la demarcación con las cintas naranjas correspondiendes a los trabajos de bacheo no se pueden advertir entrada la tarde, según lo informado por los vecinos.
Siguiendo por Alberdi,  pero casi en su intersección con la calle Perugorría, se puede observar la presencia de dos importantes baches, que complican el tránsito. Dejando atrás la avenida 3 de Abril, pero siempre sobre la misma arteria, se observan montículos de tierra y basura en las esquinas.
Y en este contexto, vale señalar que durante el recorrido, sobre el tramo de Alberdi entre Pizarro y Elías Abad se pudo ver como algunos vecinos del Juan de Vera sacaban baldes de agua sucia de los pasillos, como consecuencia de las últimas lluvias y dado la falta de urbanización de la zona. Vale señalar que en el mismo sector también se visualizó basura, caballos sueltos y otro bache sin señalización para la noche. Posteriormente, ya ingresando por la calle Vedia, el cementerio israelita se encontraba cerrado, pero lo que se evidencia es que sus muros perimetrales están llenos de pintadas partidarias denostando el valor que tiene el lugar. 
En tanto, siguiendo camino estaban los vendedores de flores los niños que cuidan  coches, ofrecen velas, realidad esta última que pareciera trascender las generaciones. Los sanitarios ubicados a la derecha estaban cerrados. En diagonal había unos carteles maltrechos sobre la campaña del dengue y un poco más adelante, se encuentra el atrio donde está el cinerario y cuyos bancos evidencian una intervención rápida a base de pintura. Se debe recordar que estas obras fueron habilitadas en el 2016 junto a nuevos nichos que se encuentran ubicados en diagonal, pero que evidencian una importante falta de mantenimiento.
En tanto, el ingreso principal al San Juan Bautista tiene una impronta diferente ya que al llegar se observó a todo el personal trabajando. Algunos se encargaban de entregar las bolsitas de arenas que forman parte de la campaña contra el dengue. Otros dialogaban con los deudos y el resto se encargaba de ultimar los detalles para la celebración del Día de la Madre.
Al descender las escalinatas, la puesta en valor del patrimonio histórico arquitectónico se pudo observar con nuevas farolas de estilo, bancos, cartelería y señalética en los sectores protegidos. También había atriles con especificaciones e información histórica.
Pero al llegar a la zona de la Cruz Mayor, el estado de los nichos van decayendo considerablemente. Algunos se encuentran sin tapas, dejando los cajones al descubierto, como así también alguno de los cuales se encuentran rotos. También se observaron vidrios rotos, placas sueltas y algunos sin identificación, faltas de cuidados que generan muchos interrogantes en cuando a la responsabilidad del estado de los camposantos.
Y si bien El Litoral no ingresó a uno de los cementerios privados que se encuentra al final de la calle Vedia, se pudo observar a grandes rasgos que el mismo se encuentra muy bien cuidado.
Finalizando casi la recorrida, El Litoral llegó hasta el otro cementerio israelita ubicado en el barrio Virgen de los Dolores, que tenía las puertas cerradas, pero en su ingreso había un gran lodazal. En la misma cuadra también había muchas bolsas negras de basura y pastizales altos.
Promediando las 18, se emprendió el camino de vuelta a la redacción por la calle Elías Abad, donde se evidencia la falta de intervención municipal, ya que la basura está por doquier, aunque la plaza ubicada en su intersección con Teniente Ibañez se encontraba limpia, pero carece de iluminación, de juegos y es un predio que está destinado a los caballos.