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El segundo debate mostró la apuesta final y más polarizada de la campaña

Chicanas, propuestas y diagnósticos ocuparon la agenda del encuentro entre los seis candidatos en la UBA.
 

A una semana de las elecciones, los seis candidatos volvieron a estar cara a cara este domingo en la sede de la Facultad de Derecho de la UBA, en el segundo debate presidencial obligatorio. En esta oportunidad, Mauricio Macri, Alberto Fernández y Roberto Lavagna, así como José Luis Espert, Nicolás Del Caño y Juan José Gómez Centurión, debatieron sobre seguridad; empleo, producción e infraestructura; federalismo, calidad institucional y rol del Estado; y desarrollo social, ambiente y vivienda.
Mauricio Macri anoche logró asestarle a Alberto Fernández impactos parecidos a los que el candidato opositor le había dado a él en el primer debate en Santa Fe. 
Esta vez, fue el Presidente el que logró sacarle una diferencia a su oponente.
La corrupción, agitada por primera vez en el escenario del debate, golpeó los argumentos de Fernández y lo puso a la defensiva. 
Ni siquiera la mención al fallecido Franco Macri y a las complicaciones judiciales de la familia del Presidente le alcanzaron para contrarrestar. 
Los ataques que le agregó José Luis Espert extendieron esa complicación.
“No cambio para acomodarme”. “Tengo un compañero que da la cara”. Esta vez, tras un protocolar “feliz día a todas las madres”, Mauricio Macri no tardó  en salir a polarizar con el kirchnerismo. 
En los 45 segundos de presentación, lo hizo aludiendo a Alberto Fernández y Cristina Kirchner pero sin mencionarlos. Cuando arrancaron los 2 minutos de debate real, con la seguridad como eje, sí nombró a su rival kirchnerista con nombre y apellido. 
Lo hizo para recordar su paso como jefe de Gabinete cuando, según el Presidente, “se importaron 20.000 kilos de efedrina, contra 20 kilos de ahora”. Fue, de entrada, un Macri distinto al del primer debate.
El cierre del bloque inaugural también le sirvió al líder de Juntos por el Cambio para dejar un eslogan de grieta vigente -“Somos distintos a ellos”- y mostrarse visiblemente más cómodo que en el primer debate. Esa polarización fue y es el eje de la campaña macrista.
Convencido de que “la corrupción” es el tópico donde mejor puede diferenciarse del kirchnerismo, Macri se las ingenió para adentrarse en este tema cuando la discusión y propuestas debían orientarse a un punto débil de su gestión: empleo y producción. Allí tuvo la ayuda de un rival, José Luis Espert, quien hizo la pregunta más directa a Fernández: “¿Usted no vio nada?”. 
También en el rubro “Federalismo, calidad institucional y rol del Estado”, el Presidente atacó: terminó hablando de libertad de prensa, justicia independiente y hasta “Maduro dictador”, tres ejes en los que el kirchnerismo sigue generando dudas en un importante sector de la sociedad.
Por su parte, Alberto Fernández tuvo ayuda de Nicolás Del Caño para meter el dedo en la llaga de las relaciones dudosas entre la familia del Presidente y la administración de empresas con vínculo con el Estado.
Roberto Lavagna mejoró su performance de hace una semana aunque sin anotar hallazgos espectaculares en su discurso. 
Nicolás Del Caño dejó aquel tono naif con el que pidió un minuto de silencio por Ecuador y se exhibió firme como el candidato de izquierda que desatacando la mano dura de Patricia Bullrich, el desempleo y planteando la legalización de la marihuana.
José Luis Gómez Centurión terminó siendo el peor de los candidatos a lo largo de los dos debates. Jamás logró adecuarse a los tiempos de la discusión y mostrando argumentos remanidos y lejanos muchas veces a las urgencias de la realidad.

Minuto final
En el minuto final del panel de candidatos, estas fueron las frases destacadas:
l “Usted Presidente ahora grita ‘Sí, se puede’ y cuatro años no pudo; usted Fernández, la crisis de ahora le va a quedar chiquitita. Cuidado con nosotros, le digo a chantas y chorros”. José Luis Espert.
l “Un día llegamos con Néstor y Cristina y pusimos a la Argentina de pie, pero luego vino Macri y acá estamos de nuevo. Nos merecemos el país que soñamos”. Alberto Fernández.
l “Nadie que tome el poder lo va a tomar todo y para siempre, que el diálogo sea permanente y que el crecimiento y la creación de empleo sea un acuerdo de mínima. Viva la patria”. Roberto Lavagna.
l “Macri se va en poco tiempo, pero quedan la crisis y los gobernadores del Frente de Todos que fueron cómplices”. Nicolás Del Caño.
l “Los espero el 27, damos vuelta no sólo la elección sino la historia Argentina”. Mauricio Macri.
l “Vengo a ponerle patria a la política argentina”. Juan José Gómez Centurión.

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El segundo debate mostró la apuesta final y más polarizada de la campaña

Chicanas, propuestas y diagnósticos ocuparon la agenda del encuentro entre los seis candidatos en la UBA.
 

A una semana de las elecciones, los seis candidatos volvieron a estar cara a cara este domingo en la sede de la Facultad de Derecho de la UBA, en el segundo debate presidencial obligatorio. En esta oportunidad, Mauricio Macri, Alberto Fernández y Roberto Lavagna, así como José Luis Espert, Nicolás Del Caño y Juan José Gómez Centurión, debatieron sobre seguridad; empleo, producción e infraestructura; federalismo, calidad institucional y rol del Estado; y desarrollo social, ambiente y vivienda.
Mauricio Macri anoche logró asestarle a Alberto Fernández impactos parecidos a los que el candidato opositor le había dado a él en el primer debate en Santa Fe. 
Esta vez, fue el Presidente el que logró sacarle una diferencia a su oponente.
La corrupción, agitada por primera vez en el escenario del debate, golpeó los argumentos de Fernández y lo puso a la defensiva. 
Ni siquiera la mención al fallecido Franco Macri y a las complicaciones judiciales de la familia del Presidente le alcanzaron para contrarrestar. 
Los ataques que le agregó José Luis Espert extendieron esa complicación.
“No cambio para acomodarme”. “Tengo un compañero que da la cara”. Esta vez, tras un protocolar “feliz día a todas las madres”, Mauricio Macri no tardó  en salir a polarizar con el kirchnerismo. 
En los 45 segundos de presentación, lo hizo aludiendo a Alberto Fernández y Cristina Kirchner pero sin mencionarlos. Cuando arrancaron los 2 minutos de debate real, con la seguridad como eje, sí nombró a su rival kirchnerista con nombre y apellido. 
Lo hizo para recordar su paso como jefe de Gabinete cuando, según el Presidente, “se importaron 20.000 kilos de efedrina, contra 20 kilos de ahora”. Fue, de entrada, un Macri distinto al del primer debate.
El cierre del bloque inaugural también le sirvió al líder de Juntos por el Cambio para dejar un eslogan de grieta vigente -“Somos distintos a ellos”- y mostrarse visiblemente más cómodo que en el primer debate. Esa polarización fue y es el eje de la campaña macrista.
Convencido de que “la corrupción” es el tópico donde mejor puede diferenciarse del kirchnerismo, Macri se las ingenió para adentrarse en este tema cuando la discusión y propuestas debían orientarse a un punto débil de su gestión: empleo y producción. Allí tuvo la ayuda de un rival, José Luis Espert, quien hizo la pregunta más directa a Fernández: “¿Usted no vio nada?”. 
También en el rubro “Federalismo, calidad institucional y rol del Estado”, el Presidente atacó: terminó hablando de libertad de prensa, justicia independiente y hasta “Maduro dictador”, tres ejes en los que el kirchnerismo sigue generando dudas en un importante sector de la sociedad.
Por su parte, Alberto Fernández tuvo ayuda de Nicolás Del Caño para meter el dedo en la llaga de las relaciones dudosas entre la familia del Presidente y la administración de empresas con vínculo con el Estado.
Roberto Lavagna mejoró su performance de hace una semana aunque sin anotar hallazgos espectaculares en su discurso. 
Nicolás Del Caño dejó aquel tono naif con el que pidió un minuto de silencio por Ecuador y se exhibió firme como el candidato de izquierda que desatacando la mano dura de Patricia Bullrich, el desempleo y planteando la legalización de la marihuana.
José Luis Gómez Centurión terminó siendo el peor de los candidatos a lo largo de los dos debates. Jamás logró adecuarse a los tiempos de la discusión y mostrando argumentos remanidos y lejanos muchas veces a las urgencias de la realidad.

Minuto final
En el minuto final del panel de candidatos, estas fueron las frases destacadas:
l “Usted Presidente ahora grita ‘Sí, se puede’ y cuatro años no pudo; usted Fernández, la crisis de ahora le va a quedar chiquitita. Cuidado con nosotros, le digo a chantas y chorros”. José Luis Espert.
l “Un día llegamos con Néstor y Cristina y pusimos a la Argentina de pie, pero luego vino Macri y acá estamos de nuevo. Nos merecemos el país que soñamos”. Alberto Fernández.
l “Nadie que tome el poder lo va a tomar todo y para siempre, que el diálogo sea permanente y que el crecimiento y la creación de empleo sea un acuerdo de mínima. Viva la patria”. Roberto Lavagna.
l “Macri se va en poco tiempo, pero quedan la crisis y los gobernadores del Frente de Todos que fueron cómplices”. Nicolás Del Caño.
l “Los espero el 27, damos vuelta no sólo la elección sino la historia Argentina”. Mauricio Macri.
l “Vengo a ponerle patria a la política argentina”. Juan José Gómez Centurión.