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27 de febrero

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Por Juan Carlos Raffo

Corría el año 1767... y el rey de España Carlos III expulsa a los jesuitas de todo el territorio de América. En Corrientes poseían los jesuitas uno de sus más importantes asentamientos. Todo lo que tenían en lo que hoy es Argentina y Paraguay lo administraban desde la “Controladuría General” que funcionaba donde hoy se conoce como la “Manzana de las Luces”, a dos cuadras de la Plaza de Mayo en Buenos Aires. Aún existen paredes de los galpones donde se almacenaban, como una especie de aduana propia, toda la mercadería que luego exportaban a Europa.
El rey de España consideró que la Compañía de Jesús ya entraba en franca competencia con la Corona y que se habría constituido como una especie de un “estado dentro de otro estado”. Todo se debía a su enorme capacidad de trabajo, empeño, sabiduría y progreso.
Los jesuitas comenzaron a radicarse alrededor del año 1620 en la zona del Alto Paraná y el Alto Uruguay. Fundaron los pueblos de Itapuá, San Ignacio, Corpus, San Javier, de los Santos Reyes Magos de Yapeyú y Candelaria del Ibicuí. 
En la parte del Guairá debieron levantarse gran parte de los pueblos debido a los ataques devastadores de los mamelucos portugueses y se asentaron en Corrientes, entre otros, Loreto y San Miguel.
En nuestro territorio y especialmente sobre la costa del Uruguay se levantaron las poblaciones de Santa María la Mayor, San José, San Carlos, Santo Tomé, La Cruz, Yapeyú, etc.
Con estos asentamientos nada pudo hacer Corrientes en ese tiempo para recuperar sus tierras, porque la Compañía de Jesús tenía enorme influencia en los círculos gobernantes de América y España.

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27 de febrero

Por Juan Carlos Raffo

Corría el año 1767... y el rey de España Carlos III expulsa a los jesuitas de todo el territorio de América. En Corrientes poseían los jesuitas uno de sus más importantes asentamientos. Todo lo que tenían en lo que hoy es Argentina y Paraguay lo administraban desde la “Controladuría General” que funcionaba donde hoy se conoce como la “Manzana de las Luces”, a dos cuadras de la Plaza de Mayo en Buenos Aires. Aún existen paredes de los galpones donde se almacenaban, como una especie de aduana propia, toda la mercadería que luego exportaban a Europa.
El rey de España consideró que la Compañía de Jesús ya entraba en franca competencia con la Corona y que se habría constituido como una especie de un “estado dentro de otro estado”. Todo se debía a su enorme capacidad de trabajo, empeño, sabiduría y progreso.
Los jesuitas comenzaron a radicarse alrededor del año 1620 en la zona del Alto Paraná y el Alto Uruguay. Fundaron los pueblos de Itapuá, San Ignacio, Corpus, San Javier, de los Santos Reyes Magos de Yapeyú y Candelaria del Ibicuí. 
En la parte del Guairá debieron levantarse gran parte de los pueblos debido a los ataques devastadores de los mamelucos portugueses y se asentaron en Corrientes, entre otros, Loreto y San Miguel.
En nuestro territorio y especialmente sobre la costa del Uruguay se levantaron las poblaciones de Santa María la Mayor, San José, San Carlos, Santo Tomé, La Cruz, Yapeyú, etc.
Con estos asentamientos nada pudo hacer Corrientes en ese tiempo para recuperar sus tierras, porque la Compañía de Jesús tenía enorme influencia en los círculos gobernantes de América y España.