Una excelente medida preventiva es consultar el pronóstico del tiempo antes de programar el viaje y evitar los traslados en los días de mucho calor. Cuando no pueda evitarse el transporte, se deben planificar todas las actividades y preparar los documentos necesarios para minimizar el tiempo de espera de los animales en corrales. Además, debe planificarse la descarga en conjunto con el establecimiento de destino, evitando que los animales queden esperando en el vehículo.
La hacienda debe cargarse a última hora de la tarde o primera hora de la mañana, evitando las tareas previas y el transporte de los animales durante las horas de más calor. No se los debe correr ni apartar inmediatamente antes de la carga, sino que esto se debe hacer con tiempo, dejándolos en un potrero a la sombra y con disponibilidad de agua limpia y fresca.
Deben utilizarse únicamente vehículos habilitados y adecuados para la especie y categoría, respetando la densidad de carga permitida. Cuando las temperaturas sean elevadas se recomienda brindar mayor espacio en el transporte.
También es importante minimizar la duración del viaje. Para ello, en la medida de lo posible se deben evitar las largas distancias, prever los conflictos de tránsito o atascamientos en rutas y evitar realizar paradas durante el viaje. De ser necesario detenerse, se debe buscar un lugar a la sombra y permanecer por el menor tiempo posible. La adecuada ventilación en el vehículo es otro factor clave. Cuando se utilice el cobertor removible en el techo, el camión debe estar en movimiento, permitiendo la circulación del aire.
En veranos de temperaturas elevadas como las que se pronostican, la prevención de los efectos negativos del estrés por calor en el ganado es fundamental para garantizar el bienestar, la salud y la productividad de los animales.