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Como una vela: un cuento para el final

Siempre llega para esta altura del año una convención que es la del saludo de fin de año, en este caso también planteo un fin de ciclo, ya que hace un año que estoy escribiendo para la columna del diario El Litoral, y creo que llegó el momento de pasar a algo que llamo capacidad de producción. 

Por El Litoral

Jueves, 23 de diciembre de 2021 a las 01:30

Por M. Javier Arecco 
Profesor universitario, autor de varios libros y artículos sobre recursos humanos, liderazgo y cambio organizacional. Licenciado en Recursos Humanos, Magister en Psicología Organizacional, Coach internacional. Especial para El Litoral

Durante la vida estamos en momentos de producción, pero tendríamos que darnos momento, tiempos para aumentar nuestra capacidad de producir. Esto es tiempos para pensar, para descansar, para no hacer, tiempo para estar con nosotros mismos. Estos son los tiempos de creatividad, de relajación y de innovación, que es llevar las ideas a la práctica. 
Siendo la creatividad el noble arte de tener una idea la innovación es el noble arte de llevarla a la práctica de materializarla. Tener una idea puede ser simple, pero escribirla, investigarla, publicarla, trabajar en ella no lo es tanto. 
Es por esto que pienso tomarme un receso, para volver a conectar con mi yo interno, para aumentar mi producción tengo que hacer el mantenimiento, como alguien que utiliza una máquina y no le pone aceite, bueno producir sin parar es lo mismo, es tan arriesgado y insensato utilizar una maquina sin hacerle su mantenimiento como utilizar el cuerpo, la mente, las emociones y la energía sin hacerle el correspondiente y debido mantenimiento. Por eso ingreso en una etapa de mantenimiento.
Solo me queda agradecer a mis lectores de todo el año. También a aquellos que tan gentilmente me acercaron sus comentarios, sus felicitaciones y sugerencias, estoy más que agradecido a todos ellos por acompañarme todo este tiempo con sus aportes, opiniones y comentarios que para mí fueron como una caricia en el alma. 
Agradezco además a las personas que trabajan en el diario El Litoral, pero sobre todo al señor Eduardo Ledesma que fuera tan paciente conmigo, que me ayudara y me enseñara tanto, que fuera mi cómplice en esta aventura de escribir en esta columna. Muchas gracias a los incansables trabajadores del medio gráfico. 
Para irme me gustaría dejarles un regalito que es un cuento que escribí hace mucho tiempo. Y que intenta mostrar por medio de una metáfora el sentido de la vida, sentido que fuimos desgranando en cada entrega cada jueves por medio, aquí puesto en un solo cuento final. Espero que estén todos bien y que tengamos un mejor año 2022, este será un año que se prevé intenso y con muchas enseñanzas por venir.
Aquí les dejo el cuento: el abuelo fabricaba velas y le regala una a su nieto, este le pregunta para qué sirve eso, hoy hay otras herramientas más modernas para alumbrarse.
Pero el abuelo le dice que no lo hace solo por su utilidad, sino por su simbología, ya que hay siete cualidades que tienen las velas que si las podés desarrollar harán de ti una persona útil y en paz con el mundo.

Primera cualidad:  no te olvides de que tu destino es brillar, aunque esto moleste a otros, brillar, es tu misión.

Segunda cualidad: el uso, como a la vela, te irá desgastando, puede ser doloroso, pero tenés que entregar parte de vos para servir, para seguir. Por lo tanto, deberás ser capaz de superar el sufrimiento porque harán de ti una mejor persona. Viví, aunque te duela. Pero si sos vela no dolerá.

Tercera cualidad: necesitás estar bien apoyado, tener una buena base y tener los pies en la tierra. Como la vela apoyada en sí misma.

Cuarta cualidad: lo más importante para poder producir la luz es el hilo interno, con lo que estas hecho. Por lo cual siempre cuidá tu interior.

Quinta cualidad:  sé consiente de cada acción de servicio que hiciste, de cada momento que acompañaste, de cada clima que creaste, de cada inspiración que iluminaste. 

Sexta cualidad: sé agradecido de cada momento de gratitud que recibiste.

Séptima cualidad:  la vida cobra sentido cuando podés compartir tu luz a otra vela.  

Con este cuento quiero terminar este año donde nos acompañamos mutuamente diciendo una vez más que tu destino es ser luz para vos, para brillar sin complejos, conectándote con tu propia luz. 
Que estés comprometido/a con este viaje de iluminar, aunque no siempre te sea reconocido, aunque plantee un desgaste, aunque no encuentres sentido, se está vela.
Necesitás estar seguro/a para enfrentar los desafíos de la vida, se firme y parado/a sobre tus piernas, erguido/a con la frente en alto.
Siempre cuida tu ser interior, si tenés que parar para, pero gracias a esto brillas, conéctate con este hilo con esta cuerda interna, con esta energía. 
Sé consiente, préstate atención, sé servicio para los demás, pero no solo amigos o familia, sino también para compañeros de trabajo, vínculos en general, ya que no es lo brillante que puedas decir, sino lo brillante que puedas ser, aunque estés en silencio. La vela no habla, pero brilla.
Agradece a cada momento ser el que brilla y no el que necesita recibir, agradece el ser quien da y no el que tiene que recibir ya que la vida te puso en ese lugar, pero puede ponerte en el otro, pero lo importante es que aprendas a recibir para poder dar.
Todo cobra sentido cuando se comparte, pasa tu luz a otra vela para que también pueda brillar, cuando una vela pasa su luz no se queda sin ella, la primera sigue brillando para que ahora otra se ilumine y esta pueda encender otras, y cuando prestes atención todo se iluminará. Es un arte de recibir esta luz para poder darla a otros. 
Con estos artículos intenté mostrarte un camino, pero este camino es de regreso a vos mismo, no es un boleto para viajar al exterior, siempre creemos que la paz está en el exterior, que el conocimiento está en el exterior, que la alegría, el dinero, el reconociendo etc. están en el exterior y más lejos vayas mejor, por lo tanto existe más paz en Brasil que en Corrientes, más paz en el Caribe, más paz en La Polinesia, más lejos mejor y yo te vengo a vender este boleto pero para que encuentres todo esto, no tan lejos, para que lo encuentres en tu interior. Es allí donde debemos viajar para encontrar paz, felicidad, conocimientos etc. Lo que quieras, ya que todo está allí. 
La vida es como una vela que se consume, no la malgastes, experiméntala, disfrútala, está aquí para aprender, para crecer para ser. Nos vemos que estén bien.

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