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Doña Clara, la correntina de 70 años que se recibió de técnica gastronómica

La mujer es oriunda de Santo Tomé, pero vive en Yapeyú. Logró su título con la ayuda de familiares y vecinos. La pandemia y la tecnología parecían ser  obstáculos, pero pudo superarlos y convertirse en una profesional. 
 

Por El Litoral

Martes, 28 de diciembre de 2021 a las 01:25

Belén Da Costa
De la redacción

Clara Romero ó “Doña Clara, tiene 70 años y se recibió la semana pasada de técnica gastronómica en Yapeyú, cursó casi toda la carrera en la virtualidad usando su celular y con ayuda de sus vecinos y familiares.
Pidió a los jóvenes que continúen estudiando y no abandonen sus sueños. 
Doña Clara es oriunda de Santo Tomé, vivió un tiempo en Misiones, de joven trabajó en Paso de los Libres y, finalmente, se erradicó en la cuna del Libertador.
Querida por sus vecinos y vecinas por su personalidad bondadosa y su eterno amor a su hijo Maxi y sus nietos. De todos ellos, Rodrigo, de 23 años, es a quien crío. Por eso, es como la abuela de los jóvenes de esa edad que alguna vez compartieron algún momento con su “Ro”. 
Su historia trascendió cuando en 2019 tomó la firme decisión de estudiar la Tecnicatura en Gastronomía en el Instituto Superior de Formación Docente “Profesor Agustín Gómez” de la localidad de Yapeyú.  
“Como Rodri se fue a vivir a Monte Caseros cuando terminó el secundario, algo tenía que hacer. No podía quedarme en mi casa encerrada. Yo trabajé 37 años seguidos y lo necesitaba, por eso me animé a estudiar”, detalló Clara a El Litoral.
“Me dejaron inscribirme sin tener el secundario completo. En aquellos tiempos teníamos todos los grados de primaria juntos, así que tenía la información de todos esos años”, aseguró. Sin embargo, contó que en algunas materias más teóricas notó la ausencia de esos conocimientos.  Por ejemplo, “en Legislación Laboral, Inglés, Francés, Costo y presupuesto, Administración de empresas y otras más”, detalló. 
El inicio de la carrera logró ser presencial.  “Al inicio hacíamos las prácticas en el Regimiento de Granaderos a Caballo. Practicábamos pastelería. Pero al segundo año fue la pandemia y me costó un montón porque era virtual”, detalló. 
Pero nada iba a ser imposible para que Clara pudiera terminar su meta. Con un celular y con la ayuda de su hijo Maxi, su nuera Marisel, vecinas -como Guadalupe, Susy, Juana- y sus compañeras de la carrera, todo fue posible. 
“Las clases eran por videollamadas. Al principio, salía corriendo a la casa de mi nuera para conectarme, pero con el tiempo le agarré la mano. Ellas me ayudaron a redactar en el celular y enviar los trabajos”, aseguró. Clara era la que daba las indicaciones de qué escribir y cómo hacer cada receta. 
Para estudiar, recibía una mano de sus ayudantes para imprimir o transcribir los textos desde el aula virtual, y pasaba las tardes y noches estudiando en el living de su casa, con un resaltador verde. “Día y noche me la pasaba estudiando. Ellas me ayudaban a hacer los resúmenes o me leían en voz alta, pero después era yo solita”, admitió. Entre risas, aseguró que, como a todos, a veces se ponía nerviosa y se olvidaba de algunas cosas. 
La flamante técnica en Gastronomía comentó que a veces le costaba algunos cálculos, pero sus conocimientos estaban originados a partir de su trayectoria laboral. Trabajó, primero, en una fábrica de pastas en Paso de los Libres, luego en un reconocido hotel de esa localidad y, finalmente, en otros puntos turísticos de Yapeyú. 
A pesar de estas situaciones, logró tener notas entre 8 y 9 en su boletín sin desaprobar ninguna materia. Y aunque todavía no sabe su promedio final, los cálculos de una familiar docente le aseguraron un promedio 9. Además, nunca faltó a clases. 
En el recorrido, el Ministerio de Desarrollo Social le entregó una cocina industrial para realizar sus trabajos. 
Cumplió 70 el pasado domingo y no piensa parar. “Ahora voy a poner un kiosco. De a poco me estoy comprando las cosas, pero ya tengo clientes fijos que me compran tartas de verduras, pastas y otros pedidos”, detalló. Entre sus deseos están que su historia sea un legado para sus nietos y bisnietos. “Que vean mi boletín o mis fotos y digan: ‘Esto hizo mi abuela, yo puedo hacer algo parecido’”, aseguró. También sueña con que los jóvenes no pierdan el espíritu, sigan estudiando y crezcan profesionalmente. 
“Hasta acá no llegué sola, tuve mucha ayuda, pero todo es posible”, admitió. Comentó que, según le dijeron, es la profesional de más edad recibida de una tecnicatura de la provincia de Corrientes. Sea cierto o no, doña Clara es un ejemplo de fortaleza y voluntad innegable.

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