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/Ellitoral.com.ar/ Sociedad

Un correntino, en una emblemática protesta contra la cría intensiva de salmones

La peculiar protesta se realizó en el Canal de Beagle.

El correntino Roberto Gómez Coll forma parte de los activistas de Chile y Argentina que desafiaron las bajas temperaturas en Tierra del Fuego para protestar contra los criaderos de salmón. Hicieron una “unión simbólica” en kayaks en canal que divide ambos países. La iniciativa se realizó con el objetivo de manifestar el apoyo a la sanción del proyecto de ley argentino que pretende prohibir la salmonicultura en la provincia de Tierra del Fuego y para reclamar el fin de la industria salmonera en los canales, fiordos y ecosistemas frágiles de Chile.

El Canal de Beagle continúa prístino y los ambientalistas reclaman que así se mantenga. El reclamo es conjunto, sin embargo las situaciones de ambos países frente a esta industria son diferentes. Del lado argentino, los ambientalistas buscan rechazar la instalación de las salmoneras y del chileno, evitar que se abran nuevas concesiones luego de haber logrado que se quitarán las jaulas que habían sido instaladas en Puerto Williams.

La campaña se llevó a cabo de manera autoconvocada por ciudadanos de Ushuaia y Río Grande, en la Argentina, y de Puerto Williams, en Chile, miembros de la comunidad náutica, representantes de diferentes clubes, la comunidad Yagán de Puerto Williams, el programa marino de Rewilding Argentina Sin Azul No Hay Verde y Greenpeace, entre otros.

Desde el lado argentino, los voluntarios partieron en kayaks desde Estancia Harberton y desde el lado chileno, desde Puerto Williams para encontrarse en el límite que divide el canal y desplegar una bandera en contra de la salmonicultura.

 

¿Qué pasó hasta ahora?

El inicio del debate por la instalación de jaulas de cría intensiva de salmones en Tierra del Fuego se remonta a 2018 cuando el Gobierno nacional, el gobierno de la provincia de Tierra del Fuego y la Corona de Noruega firmaron un acuerdo para desarrollar la actividad en el Canal Beagle.

El problema, de acuerdo con los diversos sectores ambientalistas, es que la industria de la salmonicultura genera impactos irreversibles en los ecosistemas marinos donde se instala, afecta a las comunidades locales, representa un riesgo sanitario global e impacta directamente en otros ecosistemas.

A su vez, el reciente desastre ambiental de mortandad masiva de más de 5 mil toneladas de salmones ocurrido en el Fiordo Comau y los canales Jacaf y Puyuhuapi, en las regiones de Los Lagos y Aysén en Chile, volvió a poner en evidencia los impactos de las salmoneras en los frágiles ecosistemas de la Patagonia.

De acuerdo con un informe del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, los principales problemas ambientales asociados a esta industria son:

  • La fuga de animales, que implica la introducción de esta especie en un lugar distinto a su hábitat natural y tiene consecuencias sobre la biodiversidad
  • El abuso de antibióticos y otras sustancias químicas que son lanzadas a las jaulas y contaminan los mares
  • La propagación de enfermedades
  • La acumulación de residuos en el fondo del mar y de los desechos industriales que produce la actividad
  • La presión pesquera sobre especies nativas para alimentar a los salmónidos
  • Las interacciones con otros animales autóctonos de la zona

El rechazo a la actividad en Tierra del Fuego

Por eso, durante el año 2019, con el ejemplo de la catástrofe ambiental y social en Chile, segundo productor mundial de salmones de cultivo, organizaciones locales y representantes de los pueblos originarios de Tierra del Fuego se manifestaron en contra del acuerdo y lograron frenar el proyecto salmonero. Sin embargo, aunque el gobierno expresó públicamente no avanzar, todavía se sigue esperando que se apruebe el proyecto de ley que prohíbe la salmonicultura en la provincia y, por eso, continúa el reclamo.

Si la ley se aprobara, Tierra del Fuego se convertiría en el primer lugar del mundo en prohibir la industria antes de que se instale.

De acuerdo con estos sectores, además de preservar preservar la cultura e identidad del territorio y conservar los paisajes y naturaleza única de Tierra del Fuego, el rechazo a la industria del salmón tiene como objetivo preservar la industria del turismo y todos los empleos que esta genera.

 

Con información de lanación.com

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