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Pablo Burati presenta en España su libro Storyboarding Almodóvar

Por Adalberto Balduino

Especial para El Litoral

Desde el 2001 radicado en Madrid, España, ilustrando, siempre imaginando. Ha pasado no mucho tiempo que este chico, correntino a mucha honra, dibujara esbozando mundos provenientes del comic, alimentado con mucho cine, dando riendas sueltas a la imaginación, pues de eso justamente se trata. Lo que más me impresiona de él, amén de su profesionalismo como artista de la ilustración y el reconocimiento de los grandes realizadores es la lucha denodada por hacer de sus sueños más que un dibujo, una realidad no virtual sino una forma real de vida, no defraudando a su cometido ni dejando de crear mil formas que le ponen el “habla”, gestualmente, al guion cinematográfico.

Existen definiciones que plasman el camino emprendido, más aún proviniendo de grandes maestros como lo fueron el norteamericano D.W. Griffith, padre el cine e innovador que implementó nuevas técnicas de narración como el “primer plano”, “el flashback” o escenas retrospectivas, justamente, el autor de la renovación del sétimo arte producido en 1915, con su clásico “El nacimiento de una gran nación”. Él resume con sus palabras: “El cine, aunque solo tiene unos pocos años de desarrollo, es ilimitado en sus alcances e infinito en sus posibilidades”. Otro benemérito que junto a Sergei Eisenstein constituyen los dos grandes realizadores soviéticos, es V.I. Pudovkin, dijo: “Entre el hecho natural y su aparición en la pantalla existe una marcada diferencia. Es exactamente esta diferencia la que convierte al cine en un arte”. Por qué traigo a colación esas referencias, simplemente porque cuando estuvo la última vez en Corrientes, Pablo Buratti, en el 2019, con motivo de la Feria del Libro, dio una charla sobre su desempeño como ilustrador e storyboard artista en Europa. Con tal motivo, lo invité a mi programa radial, y allí tuve la feliz sorpresa de conocerlo más en la intimidad de su vocación, el cine, costumbre afincada en las personas de mi generación que hicieron de ese medio el rincón donde se proyectaban los sueños. Me asombró el conocimiento y el amor por los grandes directores y sus memorables obras, al establecer estilos y títulos que engrandecen sus trayectorias. Más aún, abonado por sus logros, que le han tocado amén de su tarea básica, la publicidad, poder compartir proyectos tanto de comics, como de producciones para televisión y cine. Ha trabajado con los grandes que sus nombres nivelan y jerarquizan su brillante carrera: Pedro Almodóvar, Alex de la Iglesia, J.A. Bayona, Daniel Calparsoro, Manuel Pereyra, Asghar Farhadi, con productoras de Europa, Asia, Norteamérica y Sudamérica. Una lista interminable de películas dan cuenta de su versatilidad; series televisivas: “Paraíso”, “30 monedas”, “Soulmates”, “Alguien tiene que morir”. “Todo por el juego”. En cine: “Nowhere”, “Cosas que hacen que la vida valga la pena”, “Ausentes”, “Los abrazos rotos”, “Que se mueran los feos”, “Encuentro explosivo”, “La piel que habito”, “Intrusos”, “Lo imposible”, “Los amantes pasajeros”, “Las brujas”, “Kamikaze”, “Asura”, “La voz humana”, “Julieta”, “El aviso”, “El cuaderno de Sara”, “Todos lo saben”, “Dolor y gloria”, “Madres paralelas”. Ha estado trabajando en China como ilustrador y artista conceptual, en una producción internacional para el cine. Tomando un trabajo para el director J.A. Bayón, titulado “Lo imposible”, cuyo trabajo de storyboard se expone en el Instituto de Cine Alemán Filmmuseum (Franfurt), formando parte de la “Exposición Katastrophe Wahat comes aflex the end?”, que va del 14 de julio del 2021 al 9 de enero del 2022. Tiene una interpretación maravillosa del ilustrador para con el realizador, toda vez que le compromete un proyecto, que si bien le pone lo que el guion señala, tiene un plus en la manga que es compartir criterios con el autor, ya que decididamente no es una cámara fría e inflexible que solamente capta cada latido del director, sino que pasa a constituirse además en el consultor eventual del nacimiento preliminar de una obra. Está en el ir y venir de ideas y opiniones. En el intercambio de palabras, porque el “boca a boca” no falla a la hora de sumar, muy por el contrario agrega permitiendo abreviar de esas dos visiones que fueron construyéndose fusionadas con un panorama más amplio como resultado. Obteniendo mayor margen de elección, dentro de ese panorama que constituye una película, escena por escena en que convergen encuadres, luces, planos, donde habitarán gestos y actitudes de los personajes, o la vista en profundidad del ámbito elegido para desandar la historia.

El libro que nos convoca, es un rico resumen de trabajo primero que comienza a “tirar ideas”, en que el storyboard de Pablo, asumió el compromiso de películas junto con Pedro Almodóvar, es decir el maravilloso inventario de esa previa que tiene mucho de experiencia, porque son largas conversaciones, intercambio de opiniones, para lograr la mirada cinematográfica que dé imagen y clima, suspenso y dramatismo, con el tempo y la imagen justa. Este libro contiene, fotogramas, fotos de backtage, y textos, producidos por el accionar del director e ilustrador que, desde un principio el equipo Pedro Almodóvar conocido el proyecto de Pablo, se avino a la buena nueva, augurándole el mejor de los éxitos, al igual que la Editorial Dolmen en hacer realidad este sueño de mostrar sus experiencias junto con un grande. Recuerdo, en mi programa radial me dijo su predilección por el cine de impresionismo alemán, sin escaparle a los nombres que se convirtieron en sus directores pero que a la larga, son amigos, por fuerza del trabajo común. Una tarea que pasó a ser la razón de su vida, como así también sin escatimar los regulares workshop que lo pone en comunicación con la gente ávida de conocer y aprender una tarea apasionante. No se me escapan esos minuciosos que habitaron el séptimo arte y que recurrieron al storyboard como un reaseguro, como una prueba previa, como tener de antemano una muestra de lo que será la realidad traducida en celuloide o video. Fellini, aprovechando que largo tiempo dibujó para diarios, tenía por costumbre inexcusable, esbozar escenas. El perfeccionista de Alfred Hichcotck lo adoptó para cada una de sus películas, donde cabían el desenlace sorpresivo para el público pero no para el artista del storyboard que junto con él, lo disfrutaban de antemano mucho antes. En esa melancolía de nombres abultados y títulos inolvidables en el estudio de LT7, recordamos a Jhon Huston, Billy Willder, Otto Preminguer, Fritz Lang, Orson Welles, por supuesto Buñuel y Pedro Almodóvar, claro que sí, reflejado por su trabajo que podremos hojearlo en el libro de Pablo Buratti, recientemente presentado en España por la Editorial Dolmen: Storyboarding Almodóvar. Y, por si fuera poco, Pablo que no descansa nunca, también está en la enseñanza de su oficio online, a través de Domestika: “Ilustración de storyboards para cine y publicidad”. Como vemos y como decía Steve Jobs: “Para hacer las cosas bien es necesario amarlas”. Queriéndolas, tenemos película para rato, porque Pablo Buratti es pasión cuadro por cuadro.

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