Por Francisco Villagrán
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Especial para El Litoral
Habitualmente este tipo de contacto se produce cuando una persona duerme e ingresa involuntariamente en el bajo astral, donde tiene contacto con seres recientemente fallecidos y otras entidades o espíritus que deambulan por allí. En líneas generales, esto sería lo “normal”, pero hay muy pocos casos de manifestaciones a través de aparatos telefónicos o similares, pero los hay y muy sorprendentes. Los espíritus fantasmales tienen un sinfín de razones para aparecerse materializados, como si estuvieran vivos. Las motivaciones pueden ser innumerables, pero en todos los casos marcan mensaje que pueden ser de advertencia por algo que puede llegar a suceder, pero también para dar tranquilidad o despedirse de sus seres queridos, de los cuales no tuvo ocasión de hacerlo cuando se encontraba en el mundo físico. Se cree que en el momento de dormir, al entrar en la etapa de sueño profundo, el alma de la persona que está durmiendo, se separa momentáneamente del cuerpo físico y el cuerpo astral puede viajar por el subplano o plano astral, donde están las almas de personas recientemente fallecidas
Es el increíble caso que le ocurrió a un vendedor de bienes raíces en los Estados Unidos, que manifestó en una nota que le hicieron en una prestigiosa revista especializada que “mi madre muerta me habló al teléfono del auto para despedirse de mí”. Le sucedió mientras iba manejando su auto en compañía de su socio, para ver una propiedad y poder cerrar el negocio. Iban por la carretera charlando animadamente cuando sonó el teléfono del auto. Levantó el tubo y cuando escuchó quien le hablaba, se quedó mudo de la sorpresa, porque era su madre que quería despedirse de él. “Nunca olvidaré esto mientras viva”, dijo Tom Fenders, un exitoso vendedor de bienes raíces y propiedades, de 48 años, en pleno viaje de negocios. ”Yo estaba hablando con mi amigo Bill cuando entró una llamada al teléfono del auto. Levanté el tubo y me llegó la voz de mi mamá. Esto me asombró porque ella estaba en el hospital, con respirador y en terapia intensiva, así estaba desde hacía varias semanas. Yo sabía que ella no podía hablar y menos hacer una llamada telefónica. Pero supe que era mi madre tan pronto cuando comenzó a hablarme. Era su voz y sonaba saludable y normal como cuando estaba bien, mucho antes de estar internada. Y me empezó a hablar como si yo fuera un nene. Fue algo rarísimo por la forma en que se dio, cuando entró la llamada parecía todo normal, pero hubo una serie de ruidos extraños, como si la llamada viniera de afuera, de larga distancia y luego se escuchó la voz de mi madre, fuerte y clara”.
La llamada increíble.
“Yo me quedé sorprendido –señaló– y apenas alcancé a contestarle “sí, mamá” y ella continuó hablando firmemente, como si se estuviera despidiendo y dándome consejos como lo hacía cuando yo era chico, y me dijo “Tommy, recuerda que yo te amaré por siempre. Ya me llegó el momento de partir, veo una hermosa luz blanca, muy brillante y linda, ahí me están llamando para unirme a ellos, en el otro lado. Pero antes de irme tenía que hablar contigo para despedirme y decirte que fuiste un hijo maravilloso durante todo el tiempo que estuviste conmigo. No te olvidaré y estoy contenta por el lugar lindo en el que estoy. Nunca me olvides, yo tampoco lo haré y te estaré protegiendo desde donde estoy. No te preocupes, estoy bien en un lugar maravilloso”.
Tom era un distinguido miembro de la comunidad de hombres de negocios de Houston, en Texas y era muy querido por todos por su forma de ser y siempre ayudando al que podía. Estaba visiblemente conmovido por la extraña llamada telefónica. Se detuvo a un lado del camino mientras las lágrimas le corrían por el rostro. Le pidió a su amigo que siguiera conduciendo porque él no podía y que lo llevara al hospital donde estaba su madre internada. Dorothy Fenders tenía 83 años y había estado en la unidad de cuidados intensivos en las últimas tres semanas. Cuando llegaron al hospital luego de un corto viaje, se enteraron de que su madre había muerto precisamente 25 minutos antes, justamente a las 3 de la tarde, hora en que había recibido la llamada en el auto. “Era ella la que me llamó, explicó Tom, estoy absolutamente seguro de eso, igual que mi amigo Bill que estaba conmigo, el escuchó también la llamada porque el teléfono estaba en voz alta, él estaba en el auto conmigo cuando esto sucedió. Realmente no tengo ninguna explicación para esto, nunca creí en la percepción extra sensorial ni este tipo de cosas, tampoco en la vida después de la muerte ni nada sobrenatural. Ahora, después de todo esto que me pasó, no me queda otra más que creer que después de esta vida física en este mundo, nos espera otra vida mejor en el más allá. Y no me quedan dudas ahora, me lo dijo mi madre”.
“Sé realmente que mi madre me llamó al teléfono a poco de haber muerto para decirme adiós, no puede ser de otra manera. Estoy seguro que ella quiso despedirse de mi. Fue un momento precioso que jamás olvidaré”. Para sacarse la duda, Tom se dirigió a la compañía telefónica para chequear desde donde había venido la llamada y le indicaron que figuraba una llamada realizada desde el teléfono público del hospital, poco después de las 3, la hora en que entró la llamada. Es cosa de creer o reventar, como diría alguien. Es uno de los tantos casos conocidos de contactos post mortem a través del teléfono.