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/Ellitoral.com.ar/ Sociedad

Ucranianos en Corrientes, entre el pesar por los incendios y la guerra

Desde la colectividad comentaron cómo ven el conflicto bélico y confirmaron que está contemplada la llegada de inmigrantes al país. Además, aseguraron que varios descendientes que son productores sufrieron grandes pérdidas por los focos ígneos. 
Unión. En Apóstoles, Misiones, se concentra la comunidad ucraniana más grande.

ggomez@ellitoral.com.ar

La comunidad ucraniana asentada en Corrientes y Misiones, con cinco generaciones de descendientes,  vive un doble dolor por lo que dejaron los incendios y por la invasión rusa al país europeo. 

El conflicto bélico que comenzó a principios de febrero obligó a miles de ucranianos a desplegarse hacia países fronterizos para evitar la guerra, y se estima que cerca de 2 millones de personas buscan salir del país. 

“Estamos viviendo esta situación con mucho dolor, con tristeza. Somos casi 500 mil descendientes en las provincias argentinas y el 99 por ciento de los que estamos en el país somos hijos, nietos y bisnietos de personas que atravesaron las mismas circunstancias que están pasando ahora”, expresó Gabriel Boreski, presidente de la Comunidad Ucraniana de Apóstoles, Pueblos, Colonia y Norte de Corrientes.

“Esto nos golpea directamente porque es un película que no queríamos ver más y jamas creímos que en pleno siglo XXI se produjera una invasión a un país libre, soberano, democrático e independiente”, comentó en diálogo con El Litoral.

Boreski calificó la invasión como “medieval”: “La masacre que está llevando adelante el ejército ruso sobre la población civil está creando grandes problemas humanitarios”.

“Desde la comunidad tenemos contacto con Ucrania constantemente, todavía estamos manteniendo contacto directo con la parte oeste que limita con Polonia y que todavía no fue tan afectada por la invasión, y con Kiev también tenemos contacto pero hay zonas en la costa del mar Megro en las que no hay forma de tener comunicación”, informó.

Además, explicó que aún hay personas soportando los bombardeos y que el estado de ánimo es malo porque no hay energía eléctrica, calefacción, no hay agua y escasean alimentos. Aunque aseguró que, a pesar de ello, no hay espíritu de rendición y que están convencidos de que no se van dejar esclavizar porque “no quieren volver de vuelta a la historia que vivieron durante siglos y décadas atrás”. 

Cabe recordar que Argentina confirmó la llegada de ucranianos al país y el gobernador Gustavo Valdés, junto a otros mandatarios como Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno porteño, Rodolfo Suárez, de Mendoza y Gerardo Morales, de Jujuy, enviaron una carta al canciller Cafiero para estar a disposición en la estrategia para la ayuda humanitaria y recepción de refugiados.

En ese sentido, Boreski confirmó que estaba contemplada la llegada de inmigrantes y que un decreto nacional eximirá del visado por tres años a residentes de ese país para posibilitar su llegada.

“A la frontera de Ucrania han salido 2 millones de personas y más del 50 por ciento son jóvenes de entre 18 años y niños recién nacidos. El resto de los grupos en su mayoría lo componen mujeres”, contó.

“Estamos hablando de familias rotas o separadas.  Agradecemos mucho en nombre de los ucranianos y sus descendientes a los países como Polonia, Alemania y Eslovaquia que reciben a estas personas que llegan desesperados”, dijo el presidente de la comunidad.

Con respecto a la cantidad de personas que arribarán a Argentina, señaló que todavía es prematuro saber cuántos serán. 

“Hace unos días los ciudadanos tenían una vida como la tenemos hoy nosotros. Esta situación no era esperada, si bien se veía toda la evolución de cómo estaba siguiendo esto desde 2014, pero no que llegue a límites extremos como ahora”, dijo.

Cronología ucraniana en territorio argentino 

Hace casi 125 años, seis familias de aquel país pisaron por primera vez suelo argentino en la localidad misionera de Apóstoles, en el límite con Corrientes. 

Los registros muestran que se asentaron el 27 de agosto de 1897. La primera oleada duró hasta 1902, extendiéndose a Misiones, Corrientes y Buenos Aires.

Tras varios años, entre 1920 y 1935, comenzaron a llegar desde el país ucranio nuevos contingentes, pero esta vez se asentaron en las provincias de Chaco, Santa Fe, Formosa y Entre Ríos. 

La tercera se dio durante la Segunda Guerra Mundial y posterior, radicándose esta vez solo en la Ciudad de Buenos Aires. La última oleada inmigratoria comenzó tras la caída de la Unión Soviética en 1991, aunque esta vez gran parte volvió a Ucrania.

“El número más importante de descendientes de ucranianos en el país está ubicado en el norte de Corrientes y Misiones, con cinco generaciones, y digamos que también mucha incorporación de parte de su cultura a la de toda la zona. Hay cosas que se han ido adaptando y hoy forman parte del día a día”, afirmó Gabriel Boreski, presidente de la Comunidad Ucraniana de Apóstoles, Pueblos, Colonia y Norte de Corrientes.

En la actualidad, los descendientes son alrededor de 200.000 en la comunidad, sobre todo en las ciudades de Santo Tomé y Gobernador Virasoro, además de parte de Misiones.

“Corrientes y Misiones han permitido que nuestra comunidad a lo largo de este siglo se haya mantenido y hayamos podido desarrollar muchas actividades del orden cultural, social y religioso”. 

“Acá está asentada la mayor cantidad de iglesias católicas y cristianas. Hay entidades sociales, cuerpos de bailes folclóricos ucranianos; colegios que son atendidos por los padres y madres basilianas; museos y asilos ucranianos. Todo lo que tiene que ver con el desarrollo de nuestra cultura se pudo dar”, mencionó Boreski.

 

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