Por Bernardo Stamateas
Colaboración especial
Lo que muchas veces no tenemos en cuenta es que nuestra actitud frente a las vivencias que tenemos tiene influencia directa sobre los vínculos, el estado de ánimo, la salud y, sobre todo, la forma en la que nos vemos a nosotros mismos. ¿Sos consciente de tu actitud?
Alguien que elige ser pesimista tiene la creencia de que el mundo que lo rodea es malo y nada bueno puede encontrar en este. De modo que lo único que se puede hacer es resignarse a ello. Dicha actitud negativa es completamente opuesta a la de la gente optimista, que es nutritiva y le hace bien a los demás.
El optimismo no es algo superficial, sino más bien una actitud de alegría y esperanza en un mundo donde existen tanto cosas buenas como cosas malas. Esta nos permite superar las crisis y las dificultades que la vida nos presenta a todos, dándole un sentido a las circunstancias adversas y esperando un mañana mejor.
¿Cómo es la actitud de una persona nutritiva?
Es alguien que nos llena de ánimo, de motivación, de aliento, de bienestar físico y mental. Y en general posee una predisposición personal que hace bien a otros, que no es otra cosa que cómo se para delante de los demás. Hoy más que nunca debemos decidir adoptar una actitud positiva frente a la vida y convertirnos en gente que nutre.
Es decir, cada uno decide qué actitud tomar y de nada sirve culpar a otras personas o a las circunstancias.
Nadie es pasivo, sino que todos nos predisponemos de tal o cual manera ante lo que sucede a nuestro alrededor. Pero las opciones no son muchas: o adoptamos una actitud favorable o adoptamos una actitud desfavorable.
¿Por qué adoptamos una determinada actitud o reaccionamos de determinada manera?
Esto se debe a cómo percibimos e interpretamos una situación que acontece. Si somos conscientes de esto, entonces podemos comenzar a elegir conscientemente una buena actitud, en lugar de ser dominados por las emociones tóxicas que nos conducen a una actitud negativa.
La actitud de un ser humano es fundamental porque es una herramienta muy poderosa que nos puede elevar o nos puede hacer caer; nos puede abrir o cerrar puertas. Siempre lo digo en las charlas que doy: mi actitud depende únicamente de mí mismo, no de las circunstancias reinantes ni del accionar de otras personas.
Para concluir, la gente nutritiva siempre elige la mejor actitud, pase lo que pase a su alrededor. Fundamentalmente, ellos no se sienten víctimas ni receptores pasivos. Tampoco son narcisistas, encerrados en sí mismos y sus propias necesidades. Por el contrario, tienen una actitud abierta y saludable hacia ellos mismos y hacia los demás.