La Iglesia consideró “un pecado gravísimo” haber abandonado a los excombatientes de Malvinas “durante la guerra y luego de ella”. El señalamiento fue hecho por el arzobispo de Mercedes-Luján, Jorge Scheinig, al pronunciar la homilía de la misa que se ofició en la basílica de Luján por los caídos en la conflagración con motivo de cumplirse 40 años del inicio del conflicto.
“Muchas son las deudas que nos tenemos y posiblemente, la mejor manera de encontrarles una solución es hacer enormes esfuerzos por cuidarnos y ampararnos los unos a otros. Es muy grave saber que muchas pueden ser las personas que hoy cargan con un sentimiento de orfandad, sentimiento que las deja a la deriva, descuidadas y desprotegidas”, comenzó diciendo monseñor Scheinig.
Y completó: “Ese ha sido el doloroso testimonio que nos han dado los sobrevivientes de Malvinas, lo que han experimentado durante la guerra y luego de ella, la de sentirse abandonados a su suerte. Esa terrible experiencia humana, ha sido un pecado gravísimo del que muy poco nos hemos arrepentido y del que muy poco hemos aprendido”.
La celebración fue presidida por el titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Oscar Ojea, y contó con la presencia del ministro de Defensa, Jorge Taiana; el secretario de Culto, Guillermo Olivieri; y su par bonaerense, Juan Ignacio Torreiro, y el secretario de Malvinas, Guillermo Carmona.
Junto con un listado de todos los caídos en la guerra que fueron puestos a los pies de la Virgen, patrona de los argentinos, el arzobispo también llamó a “trabajar para que la patria no se pierda”, y recordó que los héroes de Malvinas “nos interpelan y nos dejan cada año el legado latente de hacer juntos una Patria que a todos ampare”.
(AG)