En medio de la tensión geopolítica que atraviesa Medio Oriente, la correntina Nadia Stancoff —quien se dedica al bellydance y reside en Ajman a unos 40 kilómetros de Dubái— brindó su testimonio sobre la realidad cotidiana que atraviesa desde que comenzó el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
"Donde yo estoy viviendo no pasa nada. Solo una vez vi un misil, pero fue interceptado por un avión militar", sostuvo la joven en diálogo con El Litoral.
Incertidumbre laboral y vida cotidiana
Stancoff explicó que se encuentra atravesando el mes de Ramadán, período en el cual sus actividades laborales como bailarina se detienen hasta el 19 de marzo. La preocupación principal de la correntina radica en la inestabilidad que el conflicto genera en el sector turístico.
"Nosotros vivimos del turismo. Si no hay turismo, entonces trabajo no va a haber", señaló a este medio.
Sobre el clima social, aclaró que la situación no es de caos absoluto como se percibe desde el exterior: "Hace unos días fui a cenar a Dubái y no vi nada raro. Más que nada suenan las alarmas en los celulares a modo de precaución".
"No voy a decir que estamos excelentes porque tampoco es así. Pero yo no me siento insegura, soy sincera", dijo la joven.
Críticas a la gestión de la embajada
La joven expresó su malestar ante la falta de asistencia efectiva por parte de la representación diplomática argentina. Según detalló, las comunicaciones fueron deficientes y no se concretaron acciones de repatriación.
"Cuando dicen que la embajada sacó vuelos, no es así. Son pasajes que los chicos ya habían comprado y a los que se les cambió el día y el horario", denunció Stancoff. Asimismo, precisó que si bien completó una ficha con sus datos personales y documentos, no recibió un respaldo que trascienda el registro administrativo.
Detalló que completó "una ficha con todos mis datos, adjunté mi DNI argentino, mi pasaporte argentino y mi ID, o sea, mi residencia. Ellos registran por si me pasa algo".
Proyectos a futuro y contención mental
A pesar de la ansiedad que genera la incertidumbre y la soledad de estar lejos de su familia, la correntina mantiene la calma. "Si veo que la situación no remonta, me voy. No es un problema para mí", aseguró.
Por el momento, su plan es esperar al 19 de marzo para evaluar la posibilidad de retomar su trabajo. En caso contrario, buscará opciones de vuelo para regresar a Argentina o trasladarse hacia Europa.
"Estoy manteniendo una fuerza mental para que el exterior no me afecte, porque la gente a veces contagia más miedo del que uno realmente tiene", concluyó.