Un boleto de colectivo mínimo cuesta $18 en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Es menos de una cuarta parte de lo que pagan en Mar del Plata por ese servicio: allí está a $74,38. Un reciente aumento en Rosario demuestra que el transporte está muy lejos de valer lo mismo en todo el país. En esa ciudad, Córdoba y Santa Fe, el viaje estará en $69,5.
El escenario de esta disparidad de precios es en medio de desacuerdos por parte del Gobierno en la política de subsidios. Las provincias se quejan ante el ministerio de Transporte -encabezado por Alexis Guerrera, que se referencia en Sergio Massa- de recibir fondos insuficientes. Transporte, a su vez, exploró la posibilidad de cortarle subsidios a la ciudad de Buenos Aires, pero no lo hizo.
La razón es que si disminuyen las transferencias a las líneas “porteñas”, aumentarán los que van para las líneas interjurisdiccionales, que van del conurbano a la ciudad de Buenos Aires. Y allí está el grueso de las transferencias.
El ministro de Economía, Martín Guzmán, está observando el crecimiento de los subsidios al transporte con preocupación. En abril, subieron un 210% con respecto al año anterior y tocaron los $44.000 millones. Por primera vez en el año, las erogaciones para transporte crecieron en mayor proporción que las de Energía. Desde Economía le hicieron saber a Transporte que esa dinámica tiene que cambiar.
El presupuesto del Ministerio de Transporte para este año supera los $550.000 millones. De ese total, cerca de $142.000 millones son para subsidios. El problema es que eso no alcanza para pagar todos los compromisos.
Los subsidios en el Amba, para los colectivos que van del conurbano a la ciudad de Buenos Aires, y para los que circulan en las calles porteñas, rozaron los $100.000 millones en 2021. Es difícil que bajen este año: el Gobierno suele pagar los aumentos de las paritarias, mientras que los costos de combustibles también están en aumento.
(JML)