El estadounidense Ray Bradbury, tan prolífico que en una noche de insomnio se le podía ocurrir el inicio de seis relatos y una novela, es uno de los emblemas de la ciencia-ficción, aunque él prefería definirse como un escritor de fantasía, además de reivindicar su labor como cuentista: “Si algunos muchachos visitan mi tumba dentro de cien años y sobre el mármol escriben, con lápiz, ‘él fue narrador de cuentos’, yo seré feliz”, dijo alguna vez el autor de obras como “Crónicas marcianas” y “Fahrenheit 451”, de cuya muerte se cumplen mañana diez años.
Bradbury había nacido en Waukegan, Illinois, en 1920. Fue un humanista preocupado por los efectos que las nuevas tecnologías podían tener sobre las personas, de quienes admiraba su capacidad de amar o crear belleza. Precisamente, en su célebre novela “Fahrenheit 451”, aborda una historia donde la amenaza fundamental radica en la presencia de pantallas de televisión dispersas en todo el hogar, porque hacen que las personas pierdan la conciencia de sí mismas y no tengan tiempo para pensar, ni para descubrir la esencia de los individuos con los que conviven.
Consideraba que las tecnologías iban en contra del acceso a los libros y a la lectura, sus grandes pasiones, a las que llegó por esfuerzo y convicción: una vez que finalizó la escuela secundaria, en 1938, debió acudir a las bibliotecas debido a que la crisis generada por la caída de la bolsa de valores de Nueva York, le impidieron estudiar en la universidad.
“Las bibliotecas me criaron”, dijo más tarde. “Creo en las bibliotecas porque la mayoría de los estudiantes no tienen dinero. Cuando me gradué de la escuela secundaria, fue durante la Depresión y no teníamos dinero. No podía ir a la universidad, así que fui a la biblioteca tres días a la semana durante 10 años”.
Además de escribir veintisiete novelas, más de seiscientos cuentos, algunos de los cuales están incluidos en sus libros de relatos “Crónicas marcianas” (1950) y “El hombre ilustrado” (1951), también adaptó sesenta y cinco de sus historias para la televisión.