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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

Nacimiento y ocaso de Mussolini y su legado vigente al populismo

Por Ricardo G. Leconte*

Especial para El Litoral

Hace  pocos días leía el recién publicado libro de mi amigo Marcos Aguinis titulado “La amante del populismo”, que describe la vida  de Benito Mussolini y el desarrollo y ocaso del fascismo, y con especial precisión el legado negativo que entregó al populismo en el mundo moderno. Expresión de él es el Frente de Todos y el Gobierno nacional, en aguda crisis disolvente, que vislumbra su derrota y abatimiento, que los defensores de la libertad y la democracia esperan sea definitivo, para bien del país grande que puede ser.

En el libro se describen aspectos claves del populismo heredado de Mussolini. Así, se ve con crudeza: la gravitación de un líder que se comunica directamente con la multitud, que está por encima de la justicia, el parlamento y todo límite a su poder. Que arrasa con la libertad, que niega derechos a quienes no piensan como ellos. Que usan el relato mentiroso y muchas veces cambiante,  para desvirtuar la verdad e imponer sus consignas autoritarias. Que endiosa al Estado que devora derechos y garantías, y favorece el crecimiento de la corrupción en el poder.

La base más importante del libro es el reportaje de Marcos Aguinis a la prestigiosa periodista Margherita Sarfatti. Ella colaboró en el periodismo y junto a su esposo apuntalaron el surgimiento del fascismo. El Duce la asedió y luego de la muerte de su marido mantuvo con él un romance sin disimulo. Hasta que se desilusionó con excesos del poder y se apartó de Mussolini, fue perseguida y pudo huir de Italia radicándose en la Argentina. El Estado italiano se apropió de todos sus bienes y los que eran de su difunto marido. Pero Margherita Sarfatti fue una testigo extraordinaria de la carrera del Duce y lo refleja en el preciso reportaje que le hace Marcos Aguinis en el libro.

En él describe con precisión y crudeza cómo el régimen hegemónico del fascismo, al perder sustento popular, se desplomó definitivamente, mientras el líder seguía actuando como si estuviera  en la plenitud de su poder. Propio de la soberbia y ceguera de los autoritarios. Sería bueno que lo aprendan los populistas gobernantes  en nuestro país, que están en etapa terminal. Con un final que será su estrepitosa derrota en 2023 y nunca el final trágico del modelo italiano que no cabe en nuestra cultura.

Mientras tanto, el deterioro de la imagen del poder —nacional, provincial y municipal— que corroe a todos los integrantes del Frente de Todos, deja trascender  una posible reestructuración del gabinete nacional.

Ataque reiterado al campo

Al mismo tiempo siguen los ataques a los opositores, y en especial al campo, generador de riquezas y dólares para el país, incluso con posibles agresiones a las jornadas de la Sociedad Rural Argentina. Y lo que es peor, por organizaciones que ocupan cargos en el Poder Ejecutivo nacional. Todo da más vigor a la idea periodística en crecimiento de que “nos gobierna la ineptocracia” (el gobierno de los ineptos.)

  Hoy todos debemos defender al campo.

Es una reserva de la Nación  grande que puede ser y fundamento principal de nuestra economía. Cuando lo agredió Néstor Kirchner, el campo defendió sus intereses levantando la bandera de la Constitución nacional, el derecho de propiedad, la libertad y garantías del Estado de derecho, tuvo el apoyo mayoritario del país y provocó la primera derrota del populismo entonces en crecimiento.  

Hoy no debemos aflojar en la lucha contra la prepotencia.

El país lo espera y necesita.  

* Exgobernador de la provincia de Corrientes.

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