Los comercios e industrias nacionales se ven afectados por dos variables claves, que impactan en la economía local. Tanto las trabas las importaciones como la disparada del precio del dólar generan un clima de incertidumbre entre aquellos proveedores de productos y servicios, que adoptan distintas estrategias para intentar amortiguar ese impacto. Otra faceta de este problema son los faltantes, que empiezan a verse en diversos rubros.
Los grandes empresarios, al igual que los medianos y pequeños, advierten que sus stocks de productos y materias primas están empezando a quedarse sin recursos. Esto se hace visible, para el consumidor final, al momento de ponerse cara a cara con la góndola del supermercado o el mostrador del comercio. Temen que esta situación se agudice, y que se complique aún más.
Los rubros que se ven más afectados son aquellos que tienen mayor intervención en su cadena de valor. Entre ellos están automotriz y autopartes, construcción y materiales y tecnología.
(JML)