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Puente al empleo, lluvia de juicios laborales

Por El Litoral

Jueves, 15 de septiembre de 2022 a las 01:00

Por Juan Pablo Chiesa*
Publicado en Ámbito

La velocidad de las transformaciones del empleo está demandando funciones técnicas, económicas, políticas, sociales y, por supuesto, culturales.
La falta de capacitación, la ausencia de educación laboral y la costumbre de tantos años de no estar inserto en la cultura del trabajo, con todo lo que ello conlleva, hará que este programa “Puente al empleo” incremente de una manera escandalosa los juicios laborales.
¿Por qué afirmo esta realidad?
En el mundo del trabajo del futuro, y más en la Argentina, el empleo cada día requiere más y más mano de obra calificada, la dependencia técnica ya no es un requisito de la relación de dependencia, y esto es porque el futuro demanda calidad y capacitación, acompañado, por supuesto, de la modernización y la automatización para que todo proceso productivo sea cada ves más fructífero y el desarrollo económico, social y laboral esté en las antípodas de toda sociedad.
Las relaciones individuales del trabajo o, mejor dicho, la relación de dependencia tiene tres condimentos indispensables o tres requisitos para que se configure como tal.
Dependencia jurídica: esto es, recibir órdenes de una persona y otra que acate dichas órdenes para la obtención de un proceso productivo.
Dependencia económica: esto es, que los factores de producción estén en cabeza de una de las partes y es el empleador quien soporta las pérdidas.
Dependencia técnica: es cuando el dependiente se ajusta o aprende de las modalidades y procedimientos del empleador dentro de la empresa. A mayor calidad, menos dependencia, de lo contrario, menos calidad de la mano de obra, más vas a depender de las modalidades de tu patrón.
Con respecto a esta última es donde apunto. En una empresa cuanta menos dependencia técnica haya, el trabajo es más calificado porque el dependiente tiene técnica y calidad en el puesto que se desempeñará y el trabajo se vuelve más productivo. No solo el trabajo, sino que a mayor calidad, mejores salarios, mayor educación, más técnica, mejores salarios. 
Como se puede vislumbrar, una persona capacitada, educada, formada y con la costumbre de trabajar, no solo la producción se enriquece, sino que sus ingresos serán mejores. De lo contrario, una persona que carece de técnica o de habilidades laborales, o sea, mucha dependencia técnica, se vuelve compleja la producción y, claro está, menor calidad, menores salarios. Esto es una realidad.
Últimamente se publicó el Decreto 551/2022, ideado por el ministro de Economía, donde pretende programar el puente al empleo. Un programa donde se pretende insertar a las personas que perciben un beneficio gratuito del Estado, plan social, en el mundo del trabajo, en la economía formal.
En otros artículos o entrevistas que se me han hecho al respecto, remarqué que “en la genética de las personas que perciben un plan social, no está el de cumplir un horario, acatar órdenes o seguir un proceso productivo”, no todos, pero la mayoría tiene en su cabeza la idea de pedirle al Estado y este darle sin nada a cambio. No tienen lo que llamamos la cultura del trabajo o la costumbre de poner a disposición su fuerza física o intelectual en algún proceso productivo.
Este programa me lleva a recordar cuando el Gobierno nacional lanzó la jubilación anticipada, otro fracaso de destruir la cultura del trabajo. Era un programa que se destinaba a personas que cuenten con 30 años de aportes y les falten hasta 5 años para jubilarse y que están desempleadas al 30 de junio de 2021.
Entendamos que una persona que cuenta con 30 año de trabajo efectivo, que prestó servicios laborales toda su vida, tiene en su psiquis, en su espíritu, el acabado conocimiento de lo que significa ganarse el sueldo con el sudor de su frente y que nadie le regale nada, no tiene pensado jubilarse 5 años antes, todo lo contrario, en su genética está seguir trabajando como lo fue los 30 años anteriores.
Pareciera que el Gobierno de Alberto Fernández, consciente o inconscientemente, destila programas atentando contra las políticas de empleo y la generación de trabajo genuino.
Reitero que el programa “Puente al empleo”, si bien podrá tener buenas intenciones, es un programa tirado de los pelos donde no se analizó la falta de capacitación, calidad y de costumbre al trabajo de millones de personas que durante años vivieron del Estado y no dan nada a cambio. Es por esta razón que los juicios laborales, en el caso de avanzar con estas contrataciones, serán desmesurados y perjudicarán gravemente al mercado laboral.

* Abogado especialista en Derecho del Trabajo. 
Presidente de Apreea.

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