Los ocho nietos de la reina Isabel II participaron ayer de una tradicional guardia de vigilia en torno al féretro de la difunta monarca, entre ellos el príncipe de Gales, Guillermo, y su hermano Enrique, mientras miles de personas desfilaban en una larga cola de 14 horas en las afueras del Parlamento de Londres para despedir a quien estuvo 70 años al frente de la corona británica.
Los hijos del nuevo rey Carlos III y Diana, a los que se considera distanciados desde 2020, permanecieron de espaldas y con la mirada baja, junto a sus primos, alrededor del ataúd de Isabel II, como hicieron la víspera sus padres en la llamada Vigilia de los Príncipes.
El rito duró aproximadamente un cuarto de hora y Guillermo y Enrique vistieron su uniforme militar, pese a que el más joven de los hermanos abandonó la familia real junto a su esposa, la exactriz estadounidense Meghan Markle, para instalarse en California.
Según la prensa británica, esa aparición pública costó 45 minutos de negociaciones y buscaba mostrar un acercamiento entre ambos.
(JML)