“Yo no estaba ahí” fue la frase con la que Luciano Pertossi rompió el silencio, para transformarse en el primero de los ocho acusados en declarar durante el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa. En una audiencia protagonizada por el análisis de videos del momento del ataque, el menor de los Pertossi levantó la mano y pidió hablar para negar que fuera él una de las personas identificadas en la golpiza. “Fue espontáneo”, dijo a la prensa el abogado defensor Hugo Tomei, al finalizar una jornada en la que Enzo Comelli y Ciro Pertossi fueron señalados como autores de los primeros golpes que derribaron a Fernando.
Ayer a las 12.15, Luciano Pertossi levantó la mano como quien interrumpe una clase. Pocos minutos antes su nombre había sido mencionado durante el turno de los cuatro peritos de la Policía Federal, Yanina Cuenca, Agostina Matticoli, Ricardo Pisoli y Andrés Bruzzese, que declaraban en conjunto sobre los análisis de video en los que trabajaron para identificar a los acusados por sus rostros y vestimentas. En la pantalla se exhibía una de las secuencias del ataque, captada por un celular desde la vereda opuesta, y el bloque acusador quería que los peritos identificaran a una persona vestida de tono oscuro que avanza desde el lugar en que están atacando a Tomás D’alessandro, amigo de Fernando, hacia la víctima. Mateo Santoro, amigo de Pablo Ventura, el remero incriminado falsamente por los imputados, fue el último testigo en declarar ayer. Convocado por la querella, aseguró que los acusados “son personas cuya diversión en la noche era salir a buscar pelea”.
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