Los dos únicos presos que permanecían alojados en un calabozo de la Comisaría 19ª del barrio Colombia Granaderos, alrededor de las 3 de ayer pidieron agua a un policía que hacía guardia, y en un descuido lo tomaron como rehén, amenazándolo con un hierro con punta. Escaparon, llevándose el teléfono celular del efectivo, quien una vez liberado dio la alerta por lo ocurrido.
Se trataba de Jonathan Eduardo Monzón, de 18 años, de San Fernando Resistencia, que vestía bermudas de jeans y una chomba bordó; y Bruno Joaquín Ibarra (24) con domicilio en Vélez Sarsfield al 2100, quien llevaba puestas bermudas sport negra y remera blanca.
Desde la Jefatura de Policía se libró la orden para que todas las dependencias policiales se aboquen al caso, que arrojó resultados exitosos, ya que a las 12 horas ambos volvieron a prisión con dos nuevas causas judiciales, por la fuga y el robo del celular del policía.
Mediante tareas de inteligencia, personal de la División de Investigaciones Metropolitana (DIM) obtuvo el dato que en el barrio Itatí, detrás de la cancha de fútbol del club Alvear, vive la abuela de uno de ellos. Un hombre de civil, hizo un rápido recorrido y confirmó que los dos estaban allí.
Teniendo en cuenta la zona, los efectivos al mando del subcomisario Guillermo Aguirre y con la supervisión del comisario general Ramón de la Cruz Barrios se movilzaron con rapidez, y en pocos minutos montaron un operativo cerrojo.
En un domicilio por calle Amado Bonpland y Zuribia, lograron capturar a Bruno Ibarra, en tanto que el cómplice corrió en dirección a los pasillos de la zona, internándose entre las casas, metiéndose por sinuosos pasadizos y trepándose a los muros. Hasta que también lograron la recaptura de Jonathan Monzón, en los techos de un domicilio de calle Chacabuco y Pasaje Galarza.
Según se supo la reacción de las personas del barrio no fue la mejor, ya que tiraban piedras, cascotes y cuanto podían hacia los policías que, lejos de abandonar, siguieron con la misión de dar con los fugados. Incluso, arribó una ambulancia por el temor de que alguno terminara lesionado, indicó a El Litoral una alta fuente policial.
La aventura de los fugados culminó con ambos esposados, y puestos nuevamente tras las rejas. La Justicia decidirá por cuánto tiempo seguirán privados de su libertad.
(WA)